El senador y excanciller José Miguel Insulza conversó con CHV Noticias, donde abordó cuestiones como la candidatura de la expresidenta Bachelet a la ONU, el nombramiento de Francisco Pérez Mackenna en RR. EE. y el escenario internacional.
Fue a comienzos de febrero que el Gobierno lanzó e inscribió oficialmente la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas.
La exmandataria comenzó así el proceso con el que busca acceder al cargo —considerado la máxima autoridad administrativa y diplomática del organismo— y suceder al portugués António Guterres, quien terminará su periodo a fines de este año.
El anuncio se llevó a cabo en La Moneda y estuvo encabezado por el presidente Gabriel Boric, así como por los embajadores de México y Brasil en Chile, países que también respaldan la nominación.
Sin embargo, la situación a nivel interno en nuestro país está lejos de estar resuelta. En el Congreso y entre los partidos, figuras de oposición cuestionan y otras directamente rechazan la propuesta. Tampoco está del todo claro si el presidente electo, José Antonio Kast, se plegará a la candidatura.
CHVNoticias.cl conversó con el senador y exministro de Relaciones Exteriores, José Miguel Insulza, quien opinó sobre qué es lo que debe hacer Chile, profundizó en el nombramiento de Francisco Pérez Mackenna en Cancillería y el escenario internacional actual.
—¿Debe el Estado de Chile respaldar la candidatura de la expresidenta Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas?
—En Chile nosotros tenemos desde 1960, quizá algo interrumpido por algún tiempo en el momento del estallido social, una política exterior de Estado, o sea, una cosa en la que tratamos de funcionar en la misma dirección y tener acuerdos nacionales que vayan fortaleciendo y desarrollando la política exterior.
Yo creo que en este caso, el de la postulación de la presidenta Bachelet, que es una persona que ha sido en democracia dos veces elegida, luego ha ocupado dos muy altos cargos en Naciones Unidas, la verdad es que todavía no entiendo que haya estos titubeos. Esto debería haberse acordado hace mucho tiempo. Michelle Bachelet no va a ir a hacer política del Partido Socialista ahí, va a ir a hacer, como lo hizo siempre, una política de Estado.
Al mismo tiempo, va a prestigiar eso muchísimo al país, va a ayudar a nuestra política de apertura externa, que es fundamental. Ciertamente, ella no va a trabajar para nosotros, pero su sola presencia en el cargo más alto de Naciones Unidas le da un enorme prestigio al país. Francamente, no entiendo. (Sería) la primera chilena, el primer chileno y el único chileno que muchos vamos a conocer en ocupar el cargo.
Quiero recordar que ella está presentada por tres países: Chile, Brasil y México; y para retirarla se requiere la decisión de los tres países. Dicho eso, la verdad es que no puedo entender que haya todavía discusiones al respecto. Son de una mezquindad absoluta.
—En 2022, el Gobierno del presidente Gabriel Boric no respaldó al abogado Claudio Grossman en su candidatura como juez a la Corte Internacional de Justicia (La Haya). ¿Qué es distinto ahora?
—Simplemente, se decidió no presentar. Chile no propuso la candidatura de Claudio Grossman; algunos querían que lo fuera, yo quería que lo fuera, entre otros, pero, por favor, no comparemos peras con manzanas.
—La Cancillería argentina creó una unidad especial para unir apoyos detrás de Rafael Grossi —exembajador argentino y director del Organismo Internacional de Energía Atómica—, quien busca el mismo cargo que la expresidenta Bachelet en la ONU. ¿Chile debe hacer algo parecido?
—Chile ya hizo lo que tiene que hacer y no es necesario hacer mucho más. Es necesario entender lo siguiente: dentro de poco tiempo va a haber reuniones en Naciones Unidas y después va a funcionar una entidad de 15 miembros, que es el Consejo de Seguridad; tendrán una reunión y un diálogo con los candidatos que se hayan presentado y luego tienen que hacer una propuesta a la Asamblea General.
Entonces, no es una cosa que requiera moverse demasiado por demasiados países, (sino) fundamentalmente hablar con los países que apoyan las distintas candidaturas en la Asamblea General. Yo estoy seguro de que desde el Consejo de Seguridad nosotros debemos tener mayoría. Se trata de mantener eso, ese esfuerzo; no requiere tantos recursos. Ahora, fíjese usted, si se ha criticado por alguna gente muy mezquina la propuesta de Bachelet, ¿cómo estarían chillando si hubiéramos creado una unidad especial en la Cancillería?
—¿Qué opina del nombramiento del futuro ministro de Relaciones Exteriores, Francisco Pérez Mackenna?
—Yo no conozco al señor Pérez Mackenna, francamente. Sé que es el CEO, ejecutivo principal de uno de los principales conglomerados económicos del país, y me imagino que ha tenido amplios contactos internacionales.
La única pregunta que uno se podría hacer, yo no me la hago tanto, es si hoy día ya no son los tiempos de la globalización económica (o sí) hoy día, lo fundamental es el desarrollo de la nueva geopolítica que está ocurriendo en el mundo. Por lo tanto, yo creo que es necesario que haya personas que manejen muy bien el tema propiamente de política internacional.
Para eso se ha nombrado a un subsecretario de muy alto nivel (Patricio Torres), quien ha hecho toda la carrera diplomática, ha tenido amplios conocimientos. Creo que eso está relativamente resuelto, pero, repito, la gran duda es sobre si vamos a tratar de llevar solamente adelante la política económica, olvidando los temas geopolíticos, o vamos a tener algún mayor involucramiento en eso.
—¿Cuál será su principal desafío?
—Soy partidario de juzgar a las personas una vez que están en el cargo, cuando fueron designados por quien correspondía. Por lo tanto, no voy a comentar lo que va o no a hacer el ministro. Dicho eso, la fórmula del ministro y los dos subsecretarios me parece competente.
—Si se termina por concretar, ¿qué señal da Estados Unidos enviando al secretario de Estado, Marco Rubio, al cambio de mando?
—Nosotros hemos tenido siempre una delegación de alto nivel de Estados Unidos a las transmisiones del mando. Me parece bien que venga el Secretario de Estado, es una buena noticia.
—¿Cómo se reordena el escenario de Latinoamérica después del arresto de Nicolás Maduro?
—El escenario en América Latina es tan complejo como lo es en el resto del mundo. Es un escenario muy complicado, muy ligado a los temas de seguridad pública y también a una cierta crisis económica en algunos países. Pero yo creo que eso no tiene que ver con la presidencia del presidente Trump. Creo que realmente es un ciclo relativamente negativo por el cual pasa América Latina, que desgraciadamente no está en condiciones de absorberlo colectivamente, sino que cada país va por su cuenta. Sería una gran cosa que se hiciera un esfuerzo por lograr una mejor coordinación entre los países.
—¿En base a un organismo o instancia multilateral como las que ya existen?
—Siempre me gustó UNASUR y lamento que se haya disuelto. Las actitudes negativas del gobierno venezolano de la época impidieron que hubiera continuidad en las designaciones de secretario general. Es la realidad, no sacamos nada con llorar sobre la leche derramada. Ojalá pudiéramos congeniar un organismo que nos aúne a todos.
—El presidente Gabriel Boric calificó la presentación de Bad Bunny como un “acto geopolítico”. ¿Está de acuerdo?
—Yo creo que en Estados Unidos hay un tema con las migraciones y eso significa mucho, (hay) una cierta angustia bastante generalizada en el mundo latino; ha sufrido la persecución de los migrantes de una manera bastante fuerte y yo creo que lo que hizo Bad Bunny es una presentación que mostrara al mundo latino como es, una cosa alegre, que hiciera una defensa del mundo latino sin decirlo. Yo creo que era muy bienvenida y era un buen momento para eso, a los norteamericanos les gustó mucho.