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“¿Hija, eres tú?”: Los errores en WhatsApp que delataron a presuntos asesinos de vendedora de cartas Pokémon

Mientras Bastián Carvajal suplantaba la identidad de Camila Olortegui para ganar tiempo y ocultar el crimen, su comunidad de amigos y su familia tejían una red de “preguntas trampa” por WhatsApp. El uso de apodos falsos y la detección de un estilo de redacción ajeno al de la víctima fueron las piezas digitales.

Lo que comenzó como una prometedora invitación a la inauguración de una tienda de cartas Pokémon, terminó en una tragedia que tiene a dos personas formalizadas. Camila Olortegui (20), una reconocida vendedora del rubro, desapareció el pasado 12 de marzo tras ser engañada por un botín avaluado en $6 millones en artículos de colección.

Un reportaje de CHV Noticias, que cuenta con registros de cámaras de seguridad y confesiones parciales, reveló dos aristas fundamentales: La suplantación de identidad de la víctima vía WhatsApp y el trabajo “detectivesco” de sus propios amigos.

Los mensajes que delataron al imputado

Tras la desaparición de Camila, su teléfono no se apagó. Por el contrario, comenzó a emitir mensajes extraños que buscaban desviar la atención de la policía y la familia.

Los sospechosos, Bastián Carvajal y su pareja Ruth Navarro, habrían utilizado el dispositivo para instalar la narrativa de que Camila se había ido del país por una “emergencia”.

A través del WhatsApp de Camila, escribieron a su madre, Vilma:

19 de marzo de 2026

 

Falsa “Camila”: Hoy estoy en evento (envía video antiguo)

 

Vilma (mamá): Mándame la dirección. ¿Hija, eres tú? Si eres tú dime algo por favor

 

Falsa “Camila”: Mama ahora no puedo hablarte no estoy en Santiago cuando este mas desocupada hablare pero… tu sabes tendras que estar dispuesta a entenderme… Y hablar como madre e hija

Sospechando de la veracidad de los chats, su madre le preguntó cuál era el apodo de infancia de su hermano. El sujeto respondió “Antu”, cuando la respuesta correcta era “Leoncito”. Esa fue la confirmación definitiva para la familia: quien escribía no era Camila.

“No eres tú”, reaccionó la madre en medio de su angustia.

El rol crucial de los amigos de Camila

Ante la inacción inicial, la comunidad de jugadores y vendedores de Pokémon tomó las riendas. Fueron ellos quienes reconstruyeron los últimos pasos de la joven y pusieron la mira sobre Bastián Carvajal, un hombre que no pertenecía al círculo cercano y que apareció de forma sospechosa tras la desaparición.

“Hicimos un plan, le hicimos preguntas capciosas y en tres minutos nos dimos cuenta de que no era ella. Les pedimos a todos: ‘chicos, mientan, inventen algo para ver si cae’“, relató Ricardo Álvarez, uno de los amigos que lideró la búsqueda.

Fue así como organizaron una reunión en la tienda Trainers, ubicada en el centro de Santiago, bajo el pretexto de coordinar ferias de venta, ya que Carvajal se había “autodesignado” como sucesor del negocio de la joven.

Mientras Ricardo jugaba un duelo de cartas con él para mantenerlo distraído, otros grababan la conversación con un teléfono oculto. “Hablaba de una manera muy particular sobre las mujeres, siempre agresivo y prepotente”, recordó Álvarez.

Además, amigos de la víctima notaron de inmediato que la redacción no coincidía. Camila era minuciosa con la puntuación y los tildes, pero los nuevos mensajes carecían de coherencia y tenían múltiples faltas de ortografía.

Gracias al empuje de los cercanos, se revelaron imágenes de calle Monjitas, en las que se ve a Camila entrando a un edificio con su carro de cartas junto a Carvajal.

Horas después, se ve a Carvajal y su pareja, Ruth Navarro, saliendo con el mismo carro de la joven desaparecida y trasladando bolsas de basura hacia los ductos del edificio.

Actualmente, ambos imputados se encuentran en prisión preventiva. A pesar de que Carvajal habría confesado que el cuerpo fue arrojado a la basura, su madre y amigos no descansan, exigiendo que los restos de Camila aparezcan para darle una digna sepultura.