Niños debieron correr a refugiarse: Dramática encerrona a mamá con sus hijos fuera de colegio en Maipú
Una banda delictual, todos a rostro cubierto, amenazó con armas de fuego a una madre y sus dos hijos pequeños. Según contó la afectada, un “plan de contingencia” pactado evitó mayores consecuencias.
Cuatro delincuentes a rostro cubierto protagonizaron una violenta encerrona la mañana de este jueves en la comuna de Maipú, afectando a una madre y a sus dos hijos pequeños que se dirigían al colegio.
El robo tuvo lugar en avenida Blanco Encalada con calle Kilimanjaro a eso de las 8:00 horas, cuando los antisociales frenaron de manera repentina frente a la mujer, para luego hacer una maniobra de retroceso que generó un pequeño “topón”.
Premunidos con armas de fuego, fueron hacia sus víctimas y apuntaron a la conductora para hacerla bajar del vehículo. Ella, relató a CHV Noticias, pensó en huir pero decidió no exponer a los niños, de 11 y 9 años.
La banda delictual logró su cometido y arrancaron con el automóvil hacia la rotonda de Plaza Arica, que une las avenidas Bernardo O’Higgins, General José San Martín y Blanco Encalada.
Mujer relató minutos de terror en Maipú
Según contó la afectada, el auto robado es de propiedad de su marido y fue adquirido hace apenas tres semanas. Aún así, destacó que sus hijos no sufrieron lesiones físicas, más allá del episodio traumático que vivieron.
“Yo lo único que les gritaba: ‘Por favor, déjenme bajar a los niños, déjenme bajar a los niños’. Yo empecé a gritar, a gritar, a gritar: ‘¡Me están robando, me están robando, me están robando!'”, recordó.
Cuando los pequeños lograron bajar, agregó, “ellos tomaron el vehículo y bueno, se fueron”. “Estaban armados, encapuchados, iban con con pasamontaña, todos de negro y de nacionalidad chilena, por lo menos el que me hablaba a mí”, señaló.
La conversación que evitó una tragedia
Otro detalle importante que comentó a CHV Noticias fue que, a propósito del asesinato en junio pasado de un niño que no logró huir de una encerrona en San Bernardo, ya habían conversado sobre qué hacer en caso de un delito de esta naturaleza.
Ella, relató, dijo a sus hijos que ante una encerrona ellos bajaran calmadamente del auto, que hicieran caso o escucharan su recomendaciones y que en todo momento mantuvieran la calma.
Ella cree que si no hubo una consecuencia mayor fue precisamente por eso, porque sus hijos lograron descender de una manera un poco más calmada del auto y también porque los pudo contener, al igual que la comunidad escolar.