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¿Empatía, soledad o validación? Por qué se toman bandos en la polémica de Gala Caldirola, Coté López y Luis Jiménez

El académico de Psicología UC, Jorge Manzi, abordó el tema en CHV Noticias y entregó una mirada sobre por qué las personas pueden involucrarse emocionalmente en conflictos protagonizados por figuras públicas.

La polémica entre Gala Caldirola, Luis Jiménez y María José López ha generado un intenso debate en redes sociales. Miles de personas han comentado el caso, defendiendo o criticando a alguno de los protagonistas en redes sociales. Pero, ¿por qué?

El académico de Psicología UC, Jorge Manzi, abordó el tema en CHV Noticias y entregó una mirada sobre por qué las personas se involucran emocionalmente en conflictos protagonizados por famosos que, probablemente, jamás conocerán personalmente.

Para el especialista, los seres humanos somos capaces de desarrollar vínculos con personas con las que nunca interactuaremos directamente.

“Las personas también somos capaces de entender esta forma de relaciones a terceros con los cuales no tenemos interacción, que no nos pueden responder, porque es imposible que nos respondan. Pensemos en personajes ficticios o porque son personas tan lejanas, tan inalcanzables, porque son influencer o figuras, digamos, de estrellas de cine que nunca en la vida vamos a tener ocasión de interactuar con ellos”, señaló.

Manzi precisó que este tipo de relaciones son normales y forman parte de la experiencia humana: “Es normal que las personas experimentemos frente a cierto tipo de personas un cierto grado de proximidad, cercanía, identificación, que puede llegar hasta niveles que incluso podrían ser preocupantes, por supuesto, al punto de que la gente se involucre hasta en el aspecto de la vida personal de estas otras personas”.

Respecto al interés que generan este tipo de historias, el académico sostuvo que existe una tendencia natural a prestar atención a hechos inesperados y emocionalmente intensos.

Hay una natural propensión de todos nosotros a sentirnos atraídos hacia noticias que tienen un componente de inusualidad, es decir, que ha pasado algo inesperado, algo emocionalmente intenso entre personas que tienen una figuración pública”, explicó.

“Este tipo de situaciones que generan mucha atención también nos hacen muy proclives a tratar de dilucidar quién es culpable, quién es responsable, por qué esto ocurrió. Así como nos pasa a nosotros mismos si estamos involucrados en un conflicto o en una discusión con otra persona”, indicó.

El poder de las redes sociales

El psicólogo también destacó el papel que cumplen las redes sociales en amplificar estos fenómenos. “Lo que venden o lo que les da valor es la atención. No hay ningún producto físico que esté explicando por qué las redes sociales tienen ese valor, por qué tantos miles o millones de personas le están prestando atención”, comentó.

De esta manera, los algoritmos detectan rápidamente los intereses de cada usuario y les muestran cada vez más contenido relacionado. Una especie de bola de nieve a nieve virtual que crece con nuestra propia atención.

“Las redes captan inmediatamente ese interés y nos generan nuevas oportunidades para seguir viendo más material de ese mismo influencer, por ejemplo. Y, a medida que eso se va acumulando, las personas van desarrollando un vínculo parasocial”, señaló.

Manzi planteó que detrás de este comportamiento existe una necesidad social que forma parte de la naturaleza humana: “Somos una especie profundamente social que no podemos vivir, no podemos sobrevivir sin la compañía, el cuidado y la protección de terceros y que necesitamos profundamente estar en contacto con otros”.

Soledad, validación social y pertenencia

Jorge Manzi también descartó que este tipo de vínculos con figuras públicas sean necesariamente una consecuencia de la soledad.

“En el caso de lo que estamos hablando aquí, no se trata de relaciones recíprocas porque no hay interacción de vuelta o casi ninguna, y por tanto lo que satisface es la misma necesidad”, afirmó.

El psicólogo sostuvo que “no es que la gente más sola esté recurriendo más a este tipo de relaciones. Es una extensión de la misma sociabilidad que se proyecta a este otro mundo de personas con las cuales no nos vinculamos personalmente, pero que nos involucran, nos comprometen emocionalmente y nos comprometen cognitivamente”, explicó.

A juicio de Manzi, detrás de estas conductas existe una necesidad social más profunda que el simple hecho de influir o imponer una opinión. Sin embargo, reconoce que las redes sociales también entregan una sensación de participación y reconocimiento.

La parte que tiene que ver con la influencia tiene más que ver con la idea de la validación social. Que las personas tengamos un espacio donde podamos aparecer emitiendo una opinión que la vemos escrita y, por tanto, eso nos genera una sensación de estar presente en ciertos debates de la sociedad”, concluyó.