Una millonaria herencia en dinero y bienes raíces habría sido el móvil para encargar el asesinato del llamado "empresario del plástico". Según el Ministerio Público, el excantante Gyvens Larregue y el abogado Miguel Ángel Cerda, cuñado de la víctima, se concertaron para asesinar a Jaime Solanes. Con el dinero obtenido, el exintegrante de Reggaeton Boys pretendía saldar supuestas deudas que contrajo con el Tren de Aragua.