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Polémica por “52 horas laborales”: En qué consiste la medida propuesta por la Mesa de Reactivación

La mesa fue convocada para enfrentar la cifra de desempleo, que hoy llega a 9,4%, y esta semana presentó 22 propuestas concretas. Una de ellas propone extender la formula para obtener el promedio las jornadas de trabajo.

Fue este martes cuando la Mesa de Reactivación Laboral presentó al Gobierno un informe con 22 propuestas para fomentar la creación de empleo formal en Chile.

La instancia fue encabezada por el ministro del Trabajo, Tomás Rau, y busca enfrentar el aumento del desempleo y la informalidad laboral, en medio de una tasa de desempleo que llegó al 9,4% en el trimestre marzo-mayo de 2026.

Entre las iniciativas más comentadas se encuentra la extensión de 4 a hasta 52 semanas el período de referencia para calcular el promedio de la jornada laboral, lo que podría tener efectos en el cálculo actual del máximo de 52 horas semanales. 

Cómo funcionarían las 52 horas laborales

En la actualidad, el artículo 22 bis de la ley de 40 horas establece un esquema de flexibilidad mensual que permite que un trabajador ejerza sus 42 horas base más un tope de 10 horas extras, que puede llegar a una máximo de 52 horas en una semana.

Para compensar estas horas extraordinarias, las semanas con alta carga deben ser compensadas obligatoriamente con jornadas más cortas de hasta 32 horas durante el mismo mes, con el objetivo de mantener el promedio correspondiente.

La ley exige que este promedio de horas se cumpla de forma estricta dentro de un mes, es decir, 4 semanas.

La propuesta de la mesa, en cambio, sugiere extender ese plazo de cálculo:

  • Podría ir de 15 semanas (promedio OCDE) a un año completo con 52 semanas (promedio usado en Alemania y Países Bajos).

Por lo tanto, la medida no busca que las personas trabajen 52 horas a la semana o de forma permanente, ni tampoco busca eliminar la Ley de 40 Horas, pues la única forma de llegar a ese tope es hacer el máximo de 10 horas extra en una semana, que deben ser remuneradas.

Los alcances de la propuesta permitirían, por ejemplo, a una empresa de rubro estacional programar semanas más intensas de hasta 52 horas durante una temporada alta, para luego compensar al trabajador con semanas más cortas o días libres.

En la misma línea, la propuesta recomienda que esta norma -de llevarse a cabo- se aplique también a los contratos especiales (personal aeronáutico, aristas y otros) y a los sistemas excepcionales de distribución de jornada (faenas mineras, forestales y otros).