Cómo ayudar a los niños con el cambio de hora: experta entrega 5 consejos
El próximo sábado 5 de septiembre se cambia la hora en nuestro país y comienza oficialmente el horario de verano.
En un par de días, más precisamente el sábado 5 de septiembre, se debe cambiar la hora en gran parte del país debido al horario de verano.
De este modo, cuando sean las 00:00 horas del domingo 6 de septiembre, los relojes deben ser adelantados en 60 minutos para que queden ajustados a la 01:00 de la madrugada.
Sin embargo, hay dos regiones donde no se aplica este cambio, estas son Aysén y de Magallanes y la Antártica Chilena, ya que ambas zonas cuentan con horario de verano permanente.
Consejos para evitar efectos adversos en niños
Daniela Wachholtz, terapeuta ocupacional y académica de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de los Andes (Uandes), explicó que el cambio de hora genera un desbalance entre el funcionamiento interno del cuerpo y la forma en que se lleva a cabo la rutina asociada a las horas de luz.
“Esto es importante considerarlo para minimizar el impacto silencioso que puede tener en nuestro desempeño, asociado a la pérdida de horas de sueño”, añadió.
En ese sentido, la también investigadora del Centro de Investigación en Salud Mental Estudiantil (ISME) de la Uandes, advierte que la modificación horaria afecta en mayor grado a los niños, por lo que sugiere a los adultos apoyar la transición. Para ello, entrega cinco recomendaciones:
- Realizar un cambio de horarios de manera gradual desplazando entre 15 a 20 minutos el horario para acompañar el ajuste del cuerpo.
- En el caso que sean sensibles a la luz, utilizar refuerzos del ambiente para ayudar a conciliar el sueño, como oscurecer los ambientes donde se debe dormir.
- Acompañar con la disminución de estímulos visuales al menos 45 minutos antes de ir a dormir para entregar un mejor ajuste del cuerpo a la actividad de dormir.
- Modificar la ingesta de las comidas para que la rutina completa responda a un cambio de esquema y horarios.
- Integrar elementos relajantes como un baño o una actividad tranquila antes de pasar a la cama, como lo puede ser la lectura, de manera de bajar los niveles de actividad y entregar una señal al cuerpo desde lo que se está realizando previo a dormir.