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Cuidé a mi vecina como si fuera mi propia madre – Parte 3

Piedad es la mejor amiga de Maruja, una anciana que viva sola. Es quien la cuida y le entrega cariño pero no todo será lindo en este camino de apoyo mutuo.

Piedad en una joven madre y diseñadora web que comenzó a cuidar a su vecina María Eugenia, Maruja, una mujer de más de 75 años que vive una realidad dura. Está sola en su casa, se le olvidan ciertas cosas y mezcla otras.

Comienza a tener rasgos de demencia senil y a veces cree que hay personas que rodean su casa para robarle. Maruja le pidió que se mudara a su casa, porque ya no puede estar sola, necesita compañía. Como hija del vecino la conoce de niña y para ella es un apersona de confianza.

Pablo, su hijo mayor, asegura que no recuerda a nadie del barrio y Maruja no quiere que la saquen de su casa para llevarla lejos a un hogar de ancianos.

Matías es su hijo mayor que trabaja en África, se preocupa por su madre y es menos ingrato que Pablo que vive en La Dehesa. Maruja está preocupada por este último porque vive para trabajar y así costear una vida que no disfruta y tampoco tiene hijos.

Matías regresó, se reencontró con su madre y sus raíces. Pero también se dio cuenta de la realidad en la que vive la anciana. Él tiene VIH y una infección en su pulmón que le afecta.

Todo cambiará, al punto de que Pablo recordará quien es y que quiere como vida para disfrutar