Miguelito - Chilevisión
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Miguelito

Humorista multifacético que se ganó el corazón de los chilenos 😊

Tiene 35 años y hay muchas cosas que no le gusta comer. Era sólo un niño cuando ayudaba a su abuelita en la cocina, pero con el pasar de los años se fue alejando de la cocina, por lo que hoy se quiere reencontrar con uno de sus pasatiempos favoritos.

Miguelito vivió su primera infancia en medio del campo peruano y eso ha marcado para siempre sus gustos en la comida. “Mi abuelita cocinaba sopas y comidas de campo. Se conseguían el arroz, fideos, azúcar, sal, esas cosas, pero todo el resto lo producíamos nosotros”.

Por esta razón de vivir en zona rural, su comida era específica en productos. “No había ni conocía la palta, ni pimentón, tampoco el queso de ningún tipo, así que nunca los probé, y después he intentado, pero no me pudieron gustar. En esa época yo ayudaba a cocinar, cuando era niño cocinaba, pero cuando me fui a Lima nunca más”.

Su infancia en general fue dura. Su padre lo abandonó por completo por lo que desde los 12 años ayudó a generar recursos. Cuando estaba en el colegio su mamá preparaba variedades de comida para que Miguelito las vendiera en una esquina de la provincia. Y durante los veranos vendía helados en la calle, “tenía una caja chiquitita donde entraban 20 helados que los compraba en una fábrica. Mi mamá se iba detrás mío para cuidarme”.

Pasaron los años y Hans fue contratado por un circo, donde asegura su vida cambió para siempre. Luego y desde el 2008, “Miguelito” se instala en Chile y de la mano de “Morandé con Compañía”, se convierte hasta el día de hoy en uno de los comediantes más queridos de nuestro país. Pero tanto trabajo lo alejó de la cocina, por lo que dice que en todo este tiempo debe haber cocinado con suerte unas cuatro veces. “He hecho ceviche, es una de las pocas cosas que sé hacer y el pescado es lo único que me gusta del mar, no como ninguno de los mariscos. A veces un poco de choritos, pero muy chicos, es lo único”.

Pero luego de esta confesión, Miguelito asegura que le gustaría convertirse en el mejor “Discípulo del chef” para así reencontrarse con la cocina, con sus recetas campestres y con su historia familiar.