Katherine Orellana - Chilevisión
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Katherine Orellana

La morenaza de Rancagua 😄🎤

Cantante y empresaria. 

En 2003, una joven Kathi Orellana (hoy de 38 años) entró a un concurso de canto llamado “Rojo Fama Contra Fama” (TVN)... Con un vozarrón y una figura con sobrepeso, Orellana sorprendió a todo un país, participando de uno de los concursos de talentos más exitosos de la televisión chilena. Hoy, alejada de los escenarios, nos sorprende en redes sociales con una figura delgada que dice ha logrado gracias a un producto que comercializa, llamado Detox.

Atrás quedaron las portadas en la prensa de farándula para Katherine Orellana, quien a sus 38 años afirma haber encontrado el norte estando en pandemia. Tiene un pololo nuevo y además un negocio que la mantiene ocupada todo el día. “Necesitaba reinventarme, y me empezaron a preguntar por el producto natural que usaba para bajar de peso, entonces me arriesgué y lo empecé a vender. Ahora me va la raja y estoy desde las 8 am hasta las 9 pm haciendo envíos de Detox”.

“La Morenaza de Rancagua”, como era conocida en su época de apogeo, deslumbraba en el escenario de un concurso que no logró ganar, pero un cuarto lugar le bastó para conquistar al público chileno. Luego de su participación en el programa de televisión que la hizo famosa, Kathy en 2004 lanzó su disco “En ella”, que alcanzó el disco de oro, dejando un famoso éxito «Ay, ay, ay». En 2005, Orellana lanzó su segundo disco “Sigo viva”, y al año siguiente ganó un Premio APES.

Su fama y popularidad entre la gente la llevó incluso a participar de reality shows y estelares de la época con alto rating... Pero después de ser conocida como la “gordita picarona”, y por problemas de salud, Kathi se operó en 2007 tras alcanzar los 140 kilos y entrar de urgencia por problemas respiratorios. Logró bajar 91 kilos, los que le trajeron una serie de errores en su vida que no desconoce pero asegura no volverá a cometer jamás.

“Me operé y me creí el cuento, se me abrió un mundo nuevo. Empecé a valorarme como mujer, físicamente, pero también empecé a carretear mucho más de lo que lo hacía antes, puse mi cuerpo al límite muchas veces. Consumí alcohol y drogas duras pero ahora estoy sana. No volveré a caer en eso porque quiero recuperar a mi hijo”.

La gran motivación de Kathi es su hijo Facundo, de 8 años, de quien no tiene la tuición, pues se la entregó a su mamá para evitar que él sufriera tras los episodios de violencia intrafamiliar y exceso de drogas y alcohol que vivió con su ex pareja.

“Voy todos los días a ver a Facundo, lo abrazo, lo aprovecho, me lo quiero comer. Lo amo, es el gran motor de mi vida, y estoy ordenando todos mis asuntos para que podamos estar juntitos y tranquilos en esta nueva vida que estoy llevando”.

Dentro de sus proyectos a largo plazo, está el tener un pub restaurant, junto a Felipe, su pareja, por eso viene muy comprometida a aprender lo que más pueda dentro de las cocinas de “El Discípulo del Chef”. “Ná de weás acá. Este programa lo gano yo! jajajaja, si po papito, si pa eso vine”.

Asegura que es seca para cocinar, le encanta mezclar sabores raros pero tiene una debilidad: “yo soy bruta y aprendí a comer un buen plato bien contundente, no le pego nada a los emplatados, así que estaré ahí tratando de mejorar ese punto, que es el que me pone más nerviosa”.