Elizabeth Toro - Chilevisión
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Elizabeth Toro

La madre del “Mago” Valdivia ⚽

Madre del crack del fútbol chileno, Jorge Valdivia. 

Al escucharla hablar tan alegre y buena para bromear, se hace imposible notar el dolor que lleva con ella. Elizabeth Toro, la mujer que le brindó la magia a Jorge Valdivia, hoy tiene el corazón roto y lo abre exclusivamente para “El Discípulo del Chef”

“Yo decía que era el hombre de mi vida, hasta el año pasado no me hallaba, ni me hallo con nadie más, le aguanté todo en la vida. Del día 1 él me engañó y yo muy respetuosa con él, pero yo me aferré a estos tres niños, porque toda la vida me engañó”

Luis Valdivia, el hombre de su vida, el padre de sus hijos, con quién compartió durante 44 años, le habría sido infiel y hace 3 años que decidió separarse para comenzar un nuevo camino, uno, enfocado en quererse. “Tengo que quererme, lo malo es que me quiero ahora viejita”.

Comenta haberlo pasado muy mal durante toda su relación y todos estos años, asegura que todo lo que hizo fue por sus hijos y por conservar la familia que tanto quería. “Yo hubiera querido ser joven y haberme separado, no haberle aguantado nada pero pensaba, “no que el papá, que necesitan un papá al lado”

Sin embargo, detrás de todo este esfuerzo personal, existe una mamá guerrera, una que luchó día a día por sus hijos. Era ella quien cruzaba de Lo Prado a San Carlos de Apoquindo para llevar al “Mago” Valdivia a los entrenamientos, muchas veces iba con la plata justa, pero no se permitía fallarle a sus hijos, a su hijo, quien años más tarde sería un gran ídolo.

“Cuando Jorge pasó al primer equipo, su pieza era muy chica, caía una cama de una plaza con una ventana chiquitita y yo me paré al lado de la ventana y se la abrí, le dije, “mira, hasta aquí llego yo, si usted quiere volar alto, va a ser el mejor, si usted quiere ser del montón cerramos la ventana y es del montón, pero, hasta aquí llego yo, te toca volar…”

Tiene tres hijos, Luis, Jorge y Claudio, y uno que tuvo cuando tenía 16 años pero no lo siente cercano. Su nombre es Hugo y lo crió nada menos que su mamá.

“No toco mucho ese tema porque a él lo crió mi mamá. Me hubiera gustado tener una mamá que me hubiese dicho, “no se hace eso, no se toca”, pero mi mamá tenía nueve críos. No fue nada, no fue una cosa ni para contarlo, lo crió mi mamá y así vivía, él fue jugador y nosotros no lo molestamos nunca, él incluso nombraba a otra persona como su mamá y a otros hermanos (Por parte del papá) El día que le conté a mis tres hijos, porque no les guardo ningún secreto, me entendieron muy bien, además este niño empezó a tirar para arriba, jugaba en la U, pero yo me mantuve al margen de él, nunca le pedimos nada”.

Un hijo olvidado y otros tres que son su debilidad. Hoy considera que haberse separado es lo mejor que le pudo haber pasado, se siente tranquila, en paz y muy amada por sus hijos, “Amo a mis tres hijos, el mayor es mi amigo, Jorge es mi protector, Claudio es el regalón. Yo digo que hice para merecer esto, a lo mejor yo no les di tanto pero si los cuidé, los protegí”.

Resguardada por sus tres hijos, llega al “Discípulo del Chef” para liberarse, reencontrarse y superarse. La también suegra de Daniela Aránguiz, reconoce tener aptitudes en la cocina y sabe preparar prácticamente de todo. Le asusta un poco lo gourmet, pero, nos comenta con entusiasmo sus tremendas ganas de hacerlo bien y llegar lo más lejos que pueda.