A sus 33 años, Coni vive un momento de reencuentro con una parte de ella que durante años mantuvo en privado: la música. Actriz, influencer y creadora de contenido, acaba de terminar sus estudios universitarios de Ingeniería Comercial.
Subirse a un escenario no es algo nuevo para ella, porque antes de las redes sociales y de los proyectos que hoy la mantienen ocupada, hubo una niña que descubrió casi por casualidad que cantar podía convertirse en una de sus grandes pasiones en su paso por la serie BKN y por el grupo musical Six Pack.
Coni vuelve a cantar para recuperar precisamente esa espontaneidad que alguna vez tuvo y que con los años fue reemplazando por exigencias, perfeccionismo y miedo a equivocarse.
Nació el 19 de noviembre de 1992 en Santiago y creció junto a sus padres y su hermana Romina, quien es su mejor amiga. Describe su familia como pequeña, pero tremendamente unida, y recuerda una infancia en la que siempre tuvo el respaldo de sus padres para hacer aquello que realmente le gustaba.
Pero su camino también estuvo marcado por cambios importantes en su vida personal. A los 19 años enfrentó uno de los momentos que más la marcó: la separación de sus padres. Había crecido dentro de una dinámica familiar muy unida y nunca imaginó que sus padres pudieran separarse. Por eso, la ruptura fue especialmente difícil de procesar.
Con los años, sin embargo, logró comprenderlo desde otra perspectiva. Hoy sus padres mantienen una buena relación y puede mirar aquella separación con mayor tranquilidad, entendiendo que dos personas pueden quererse profundamente y, al mismo tiempo, dejar de funcionar como pareja.
De niña incursionó en distintas actividades, desde el deporte hasta la actuación y el canto. Sus padres fueron sus grandes compañeros en cada una de esas aventuras. Pero hubo un momento que terminó abriendo una puerta inesperada.
Su papá tenía una amiga que trabajaba en Mega y un día ella necesitó una niña para participar en un sketch. Él aceptó ayudar, pero puso una condición: ir y estar junto a su hija. Coni tenía apenas 10 años y aquella experiencia, que comenzó casi como un favor, terminó encantándole.
Después de ese primer trabajo comenzaron a llamarla para distintas notas y campañas infantiles, hasta que llegó el casting de BKN que marcaría el inicio de su carrera frente a las cámaras.
La experiencia, sin embargo, no fue sencilla. Coni debía compatibilizar el colegio con las grabaciones y recuerda levantarse a las seis de la mañana prácticamente todos los días. Fue una etapa de mucho esfuerzo, pero también de grandes recuerdos y de compañeras que terminaron siendo importantes en su vida.
Desde muy pequeña, comenzó a descubrir que los escenarios eran un lugar donde se sentía cómoda. La actuación se convirtió en parte fundamental de su vida y con los años pasó a ser su profesión.
Para ella, actuar y cantar tienen algo en común: ambas disciplinas le permiten conectar con sus emociones. Se define como una persona muy hacia adentro y reconoce que muchas veces encuentra en el arte una manera de expresar aquello que le cuesta decir con palabras.
En medio de su historia también apareció el amor. Coni conocía a Nicolá Achá, su actual marido desde adolescente: él era compañero de colegio de su mejor amiga y durante años se cruzaron en fiestas, cumpleaños y encuentros, sin imaginar que algún día terminarían juntos.
La verdadera conexión llegó cuando ambos estaban solteros. Se reencontraron, comenzaron a conversar y, esta vez, la historia fluyó inmediatamente.
Llevan diez años juntos y tres años de matrimonio. Hoy comparten su vida con sus 3 mascotas y han construido una relación que Coni describe como un camino muy lindo.
Cuando piensa en el futuro, se imagina junto a él, viajando, desarrollándose profesionalmente y formando una familia. Incluso reconoce que tiene deseos de ser mamá en algún momento.
Y fue precisamente su marido uno de los grandes impulsores de este nuevo desafío. Cuando recibió la posibilidad de participar en Fiebre de Canto, ella estaba llena de dudas. Él, en cambio, no entendía por qué no iba a aceptar.
Pese a que en su infancia incursionó en el mundo del canto, prefiere decir que es una aficionada que canta porque lo disfruta y porque la música ha sido durante años una manera de conectarse consigo misma.
Cuando está triste, canta. Cuando está feliz, también. Para ella, la música funciona como un verdadero bálsamo y las baladas son el género que más la representa.
Ahora, después de años sin cantar frente a un público, su último escenario había sido el Festival de Viña 2008, cuando participó con el grupo Six Pack de la serie Karkú, siendo muy joven. Hoy vuelve a enfrentarse a las luces.
Y lo hace con un objetivo mucho más profundo que simplemente demostrar que puede cantar. Coni reconoce que con los años aparecieron los juicios, la necesidad de hacerlo todo perfecto y el miedo a equivocarse. Por eso, volver a cantar significa también volver a conectar con aquella niña que se subía a un escenario sin pensar demasiado.
Otro episodio que también la llevó a mirar la vida de otra manera fue cuando le detectaron un cáncer de piel el año a inicios de año. En abril de 2026, Coni reveló en su cuenta de Instagram que fue diagnosticada con carcinoma basocelular. En su caso, la lesión pudo ser tratada mediante una extirpación, pero la experiencia tuvo un impacto importante, especialmente porque su madre también había enfrentado un melanoma, un tipo de cáncer de piel más agresivo.
Desde entonces, Coni reconoce que comenzó a preocuparse mucho más por su salud, no solo desde lo físico, sino también poniendo atención a su alimentación, el descanso y sus hábitos. Para ella, este episodio se convirtió en un llamado a cuidarse más y, al mismo tiempo, en un impulso para disfrutar con más ganas esta etapa de su vida.