La actriz y panelista de televisión se suma a Fiebre de Canto, el nuevo estelar de Chilevisión, motivada por una pasión que ha acompañado a su familia por generaciones. Con humildad, disciplina y el deseo de seguir aprendiendo, enfrenta uno de los desafíos más personales de su carrera y convencida de que nunca es tarde para cumplir un sueño.
Después de una trayectoria consolidada en la actuación y la televisión, Catalina Pulido decidió aceptar un desafío que la saca de su zona de confort y la acerca a una pasión que ha estado presente desde su infancia: El canto.
La actriz y panelista del programa Sígueme de TV+ y del podcast Noche de Pirañas es una de las participantes de Fiebre de Canto, el nuevo estelar de Chilevisión, una experiencia que asume con entusiasmo, pero también con la humildad de quien quiere aprender y ponerse a prueba.
Aunque lleva décadas sobre los escenarios, enfrentarse a un jurado compuesto por figuras como Verónica Villarroel, Luis Jara y Emilia Dides le provoca una mezcla de emoción y pudor.
Aun así, asegura que no llega con soberbia. Por el contrario, dice estar dispuesta a escuchar, aprender y recibir cada crítica con humildad.
Detrás de esta nueva faceta hay una historia profundamente familiar. Cata cuenta que la música ha estado presente durante toda su vida. Su abuela tocaba el piano y cada domingo reunía a la familia en torno a la música, mientras todos cantaban juntos.
Su padre, guitarrista autodidacta y dueño de un privilegiado oído musical, fue quien mantuvo viva esa tradición, convirtiendo las canciones en parte del día a día de la familia.
Ese legado también pasó a la siguiente generación. Sus hijos, Sasha y León, heredaron la sensibilidad artística de la familia y encontraron en la música una forma de expresión.
Sasha, quien falleció el 30 de octubre de 2024 a los 28 años producto de una falla multisistémica derivada de una hepatitis autoinmune, era músico y cantante. León (23), también siguió ese camino y hoy desarrolla su faceta musical.
Aunque reconoce que su voz tiene un registro más bien grave y “pastoso”, confía en su oído musical y en las ganas de aprender. Por eso espera aprovechar al máximo las clases que recibirá en Fiebre de Canto, donde buscará perfeccionar su técnica y demostrar que nunca es tarde para asumir un nuevo desafío.