Cata Days

Tras llegar a la final de Fiebre de Baile, la influencer y comunicadora enfrenta un nuevo desafío en Fiebre de Canto. Esta vez, reconoce que cantar no es su fuerte, pero decidió transformar el miedo en una oportunidad para aprender, disfrutar y seguir explorando una faceta que hasta ahora permanecía desconocida.

Sin embargo, ese temor llega en un momento en que Cata se siente especialmente preparada para enfrentarlo. Después de una etapa marcada por nuevos proyectos, experiencias personales y desafíos televisivos, asegura que durante el último año ha descubierto una valentía que antes no reconocía en ella misma.

La experiencia de Fiebre de Baile, donde logró llegar hasta la final, fue precisamente una de esas experiencias que marcaron un antes y un después. Lo que comenzó como un desafío terminó convirtiéndose, según sus propias palabras, en un hito y en un sueño cumplido. Ahora, con Fiebre de Canto, vuelve a ponerse a prueba, aunque desde un lugar diferente: el de una aprendiz.

Y es justamente esa disposición la que espera mantener frente al jurado, integrado por figuras de amplia trayectoria como Verónica Villarroel, Emilia, Luis Jara y Vasco Moulian. Más que intimidarse por sus conocimientos, Cata asegura que quiere aprovechar la instancia para absorber todo lo que pueda.

De Kinesiología a las comunicaciones

El camino que la llevó hasta las pantallas tampoco fue lineal. Cata comenzó estudiando Kinesiología en la Universidad San Sebastián, en Valdivia, carrera que cursó durante tres años. Su intención era continuar con un intercambio, pero el estallido social y posteriormente la pandemia cambiaron sus planes.

Las vueltas de la vida terminaron acercándola a un mundo que, de alguna manera, siempre había querido explorar: las comunicaciones.

Desde 2018 se dedica a las redes sociales y, con el paso del tiempo, fue construyendo una comunidad que ha crecido con fuerza. Actualmente también trabaja en comunicaciones y, luego de su participación en Fiebre de Baile, tuvo la oportunidad de continuar desarrollando su faceta digital como coanimadora en Once Stream.

Ese recorrido también explica por qué su llegada a Fiebre de Canto no representa solamente un nuevo programa de televisión. Para Cata, es parte de un proceso más amplio de descubrir nuevas capacidades y permitirse hacer cosas que antes quizás no se habría atrevido a intentar.

Una armónica como amuleto

Detrás de la mujer que hoy enfrenta nuevos desafíos televisivos existe también una historia familiar que ocupa un lugar muy especial en su vida. A fines de marzo de este año falleció Herta, su abuelita materna, a quien Cata llamaba cariñosamente “Omita”.

Tenía 99 años y había sido la última de sus abuelas, además de una de las personas con las que mantenía un vínculo más estrecho. Su partida significó un duelo profundo, especialmente porque Herta había sido parte de momentos importantes de su vida y hasta le había grabado un saludo para Fiebre de Baile.

Pero su abuelita también dejó una herencia que hoy acompaña a Cata en este nuevo desafío: su amor por la música.

Herta cantaba, conservaba canciones en alemán y tocaba la armónica. Incluso después de perder la vista y desarrollar demencia durante sus últimos años, mantuvo presentes aquellas melodías que la habían acompañado durante toda su vida.

Hoy Cata guarda su armónica como un verdadero amuleto.

La imagen tiene un significado especial ahora que se enfrenta a un programa de canto. Aunque reconoce, entre risas, que su abuelita “cantaba mucho más bonito” que ella, la música se transforma así en un puente entre ambas.

Un amor que cruzó fronteras

Lo que comenzó como una conversación terminó convirtiéndose en una historia de amor que llevó a Diego desde Miami hasta Chile. Hoy, tras casi cinco años juntos, la pareja está casada y construye sus proyectos de vida en Santiago.

Cata Days conoció a Diego en diciembre de 2021, durante un viaje que realizó sola a Miami. Ambos ya llevaban un tiempo conversando y decidieron finalmente conocerse en persona.

La relación continuó a distancia hasta que, en abril de 2022, decidieron formalizarla. Ese mismo año, Diego dejó Miami y se trasladó a Chile para comenzar una vida junto a Cata.

Primero se instalaron en Valdivia, luego vivieron en Panguipulli y finalmente llegaron a Santiago, donde actualmente continúan juntos. En febrero de 2023, la pareja dio un nuevo paso al formalizar un Acuerdo de Unión Civil.

Pero la historia tendría otro gran capítulo. El 28 de abril de 2025, Cata y Diego se casaron, consolidando así una relación que comenzó a miles de kilómetros de distancia.

Desde entonces, Diego se ha convertido en uno de los principales apoyos de Cata y ha estado presente en cada uno de sus nuevos desafíos profesionales.

Cata Days llega a Fiebre de Canto sin pretender ser una experta. Llega con miedo, sí, pero también con curiosidad, ganas de aprender y la convicción de que todavía quedan muchas facetas por descubrir.

Y mientras se prepara para cantar frente a un jurado que conoce profundamente el mundo de la música, lleve consigo algo más que nervios: la armónica de su “Omita”, convertida en un pequeño recordatorio de que atreverse también puede ser una forma de mantener vivos los sueños y los vínculos que nos acompañan.

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