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El plagio de Piñera

La campaña de Piñera vive del plagio, del robo de ideas ajenas y presentarlas como propias. En esta semana fue el grupo que llamó Consejo Ciudadano, una copia del Consejo de Personalidades que constituyera hace algunas semanas el ex Presidente Lagos.

Jueves 25 de mayo de 2017 | 11:54

La campaña de Piñera vive del plagio, del robo de ideas ajenas y presentarlas como propias. En esta semana fue el grupo que llamó Consejo Ciudadano, una copia del Consejo de Personalidades que constituyera hace algunas semanas el ex Presidente Lagos, antes de anunciar su retiro de la brega presidencial.

No contento con ello integró figuras de la farándula, intentando copiar a los intelectuales democráticos de izquierda y de la cultura nacional que se incorporan a estos esfuerzos, cuando se trata de personeros que no están atiborrados de dinero y que logran convocar por su carácter y propuestas a personas que no son parte habitual de la contingencia política.

Pero lo que propicia Piñera es otra cosa, no es lo mismo "Chana que Juana", como dice un adagio campesino y el piñerismo no va a lograr pasar gato por liebre, en este caso, reducir la idea de cultura al "carrete", al tráfico de pesadeces de ciertos animadores nostálgicos que la pasaban a sus anchas en las fiestas del dictador.

Para hablar de cultura aún es mucho lo que les falta, no basta "papurri" ni haberle cantado "el rey" a Pinochet, para después de adular al dictador acallar la conciencia con las cuotas generosas de alcohol de tales fiestocas, las mismas en las que se relamían gozosos de soberbia los CNI de confianza, los que ahora quieren sacar de Punta Peuco.

Ahora bien, en lo económico, Piñera vuelve a copiar la receta más antigua y obsoleta del sector conservador en lo que presenta como su "programa", vale decir reducir impuestos y anunciar más gasto. Es la misma que recomiendan en la Universidad de Chicago y que con tanto entusiasmo como saña brutal impusieron en Chile, cuando Piñera era un joven y destacado tecnócrata del régimen.

Esa revelación es muy sintomática, es el concepto neoliberal que concibe la libertad como el sitio en que algunos hacen los negocios que deseen hacer y que los demás se las arreglen como puedan; por eso, los impuestos deben ser los mínimos no importando si con ello una nación sufre una fractura social irreparable.

Esa falsedad nunca se ha sostenido, no se puede gastar más con menos recursos. Por eso, perdieron los republicanos y Bush tuvo que entregar el gobierno a Obama, y son innumerables los casos en que la ciudadanía no se deja engañar por tan evidente embuste. Por lo mismo, la candidatura de la derecha no podrá meter el dedo en la boca de tanta gente.

Mientras tanto, Piñera ensayará nuevas formas de victimizarse, como hizo hace pocos días, al hablar que sus adversarios solo se conformarían si se pega un tiro, no obstante, no se privó de atacar virulentamente al gobierno; después de ello, manda a alguno de sus cercanos a pedir que se suba "el nivel" del debate. O sea, la larga lista de argucias y mañas, empleadas desde hace tanto tiempo por personeros a quienes solo importa el fin y no reparan en los medios para obtenerlo.