El Asesinato de sus instituciones emblemáticas - Chilevisión
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El Asesinato de sus instituciones emblemáticas

Algo nos está pasando como sociedad, algo que nos hace criticarnos con extrema dureza, condenando muchas veces con nuestras acciones a justos por pecadores.

Miércoles 31 de mayo de 2017 | 10:49

Durante los últimos años como una espiral sin control, hemos sido testigos de cómo la imagen de instituciones emblemáticas comienza a sentir como se corroe su evaluación positiva ante la opinión pública por hechos de corrupción, los cuales en su mayoría se identifican alcances, montos e implicados, pero que la masa crítica tiende a generalizar.

Aunque alguno les cueste creer, instituciones como el Congreso y los políticos en general durante la década del 90 post retorno a los procesos democráticos, gozaban de una evaluación positiva que hoy cuesta imaginar. Los constantes hechos de falta de probidad y transparencia terminaron pasándole la cuenta ante el electorado, lo que hoy se grafica en una baja participación ciudadana y en autoridades que hace rato dejaron de ser representativas de una mayoría.

En el Chile post dictadura las instituciones políticas fueron las primeras en conocer la condena pública ante hechos de corrupción, situación que nunca tuvo una intervención decidida y ejemplificadora por parte de quienes eran los llamados a corregir situaciones que involucraban a sus pares.

A la mirada crítica, han comenzado a sumarse durante los últimos años instituciones como Teletón y recientemente Carabineros y Bomberos. En estas dos últimas instituciones los hechos denunciados recientemente han fomentado la masa crítica a extremos que lejos de buscar corregir conductas y evitar malas prácticas solo condenan a extremos que evidencian una molestia que no tiene límites Si las responsabilidades en ambos casos están individualizadas, ¿para qué caer en la condena pública y sostenida de toda una institución?

En Bomberos y Carabineros, los hechos que hoy se condenan circunscriben a un par de docenas de sus funcionarios, pero sus acciones arrastran a la ciudadanía un ciber terrorismo que generaliza sin piedad, olvidando que ambas instituciones la conforman miles de chilenos y chilenas que eligieron servir a su país de la manera más noble y leal, llevando su compromiso muchas veces más allá de lo imaginable, sumando a ello costos familiares que pocos pueden dimensionar.

Algo nos está pasando como sociedad, algo que nos hace criticarnos con extrema dureza, condenando muchas veces con nuestras acciones a justos por pecadores, generando una distancia que es simplemente innecesaria e incomprensible y que lo quieran o no algunos sectores, terminan dañando las confianzas y generando predisposiciones negativas que no se condicen con un Chile que siempre ha gozado del reconocimiento nacional e internacional de sus instituciones.