Hay quienes conocen la televisión desde un solo lugar, pero Vasco Moulian la ha vivido desde casi todos los frentes posibles. Ha sido actor, director teatral, ejecutivo, creador de contenidos, crítico de espectáculos y televisión, docente y jurado. Ha estado frente a las cámaras, pero también detrás de las decisiones que convierten un programa en un éxito.
Por eso, cuando evalúa a un participante, no se queda sólo en la técnica. Mira el espectáculo completo. Esa es la mirada que llevará a Fiebre de Canto.
Una forma de entender la competencia que deja claro que para él, el talento no se mide sólo por la afinación, sino por todo lo que ocurre sobre el escenario.
Su carrera comenzó como actor en teleseries emblemáticas de Canal 13 como; “Amor a Domicilio”, “Adrenalina”, “Playa Salvaje” y “Cerro Alegre”. Sin embargo, con el tiempo encontró otra vocación. Construir televisión desde la programación y los contenidos.
Durante un tiempo fue uno de los ejecutivos más influyentes de canal 13, llegando incluso a ser director de programación.
Paralelamente, desde el teatro, fundó la compañía Kerubines. y dirigió exitosos montajes infantiles como “El libro de la selva”, “Pájaros”, “Océanos”, “Madagascar”, “Tarzán” entre otros. Una experiencia que, asegura, hoy marca la diferencia en su rol como jurado.
El trabajo de Vasco ha sido varias veces reconocido. En 2000 recibió el Premio APES por su aporte al teatro chileno y, dos años más tarde, el “Premio del Círculo de Críticos de Arte”. Además, el “Premio 100 Líderes” de la revista “Sábado” de “El Mercurio “y el “Premio del senado” por su contribución a la televisión infantil, entre otros.
Lejos de vivir de los recuerdos, Vasco atraviesa uno de los momentos más sólidos de su carrera televisiva. Sus dos temporadas como jurado de Fiebre de Baile volvieron a instalarlo en el centro de la conversación, confirmando algo que ya había demostrado antes como evaluador en Rojo de TVN. Tiene una forma propia de mirar el talento y el espectáculo.
Su trayectoria le da respaldo; su personalidad hace el resto. Cada intervención lleva su sello. Puede generar acuerdo, debate o discusión, porque Vasco entiende que en televisión una opinión también puede convertirse en un momento.
Esa misma mirada es la que lo lleva a exigir más de los programas que integra. Aunque “Fiebre de Baile” fue un éxito de audiencia, Vasco cree que este tipo de formatos todavía puede entregar mucho más.
Cuando Larry Moe tituló “Perdónalos, Vasco, no saben lo que hacen” una de sus columnas sobre Vasco Moulian como jurado de Fiebre de Baile, lo hizo desde una lectura muy televisiva.
El crítico entendió que detrás de sus polémicas evaluaciones había alguien que conocía perfectamente el lenguaje del espectáculo. Vasco Moulian no solo calificaba a los participantes: construía un rol televisivo capaz de generar tensión, abrir debate y convertir cada opinión en un acontecimiento dentro del programa. Esa capacidad de provocar, incluso desde la controversia, fue uno de los ingredientes que alimentaron el éxito del espacio.
“Como jurado seré el villano, porque sin villano no hay película”. Vasco lo dice con la tranquilidad de alguien que entiende que la televisión también se construye con personajes y puntos de vista distintos.