Cuando el público escucha el nombre de Alessia, probablemente piensa en una influencer, una chica reality o una creadora de contenido. Ella lo sabe y no reniega de esa etiqueta.
Sin embargo, detrás de esa imagen hay una faceta que quiere volver a poner en primer plano: la música.
Y justamente esa es la razón por la que llega a Fiebre de Canto. No busca demostrarle nada al público, sino darse una segunda oportunidad a sí misma.
La historia de Ale con la televisión comenzó antes de que el país la conociera por los realities. En 2022 sorprendió en la primera temporada de The Voice Chile, donde interpretó Feeling Good y logró que dos coaches giraran sus sillas: Beto Cuevas y Gente de Zona.
Eligió al dúo cubano y avanzó hasta la etapa de Knockouts, incluso siendo rescatada por Yuri durante la competencia.
Recuerda esta etapa con sentimientos encontrados.
Su paso por el reality Gran Hermano Chile la transformó en uno de los rostros más comentados del programa. Allí vivió un mediático romance con Fernando “Bambino” Altamirano, una relación que estuvo constantemente bajo la lupa del público y que alimentó titulares durante meses.
Tras el reality también inició una relación con Rai Cerda. Sin embargo, el romance terminó en medio de una polémica, luego de que él fuera vinculado sentimentalmente con la influencer Cass Zamorano, situación que provocó un quiebre en la opinión pública.
Ale revela que, tras salir del encierro del reality, atravesó uno de los momentos más difíciles de su vida. La ansiedad, la depresión y el impacto de las críticas llegaron a un nivel físico, perdió peso, sufrió urticaria por estrés e incluso llegó a desmayarse varias veces. Sin embargo, hoy mira ese episodio con otra perspectiva.
Por eso, cuando habla de su mayor orgullo, no menciona un programa de televisión ni la cantidad de seguidores que tiene. Habla de haber salido adelante.
Paradójicamente, esa etapa oscura terminó fortaleciendo el vínculo con aquello que siempre la acompañó, la música.
Durante un tiempo apostó por desarrollar una carrera como cantante. Lanzó varias canciones originales en Spotify e intentó abrirse camino como artista.
Colaboró musicalmente con Américo, la canción titulada “Quién”. Este tema marcó el debut de la joven artista en el género de la cumbia, fusionando su voz con el estilo romántico característico del artista ariqueño.
Con el tiempo decidió poner su proyecto musical en pausa al darse cuenta de lo difícil que resulta consolidar una carrera musical en Chile
Además, en la primera temporada de Fiebre de Baile acompañó a Cony Capelli en los tríos de fuego y este año aceptó el reto de participar en el certamen de belleza “Miss Universo Santiago”.
Desde niña creció en una familia donde las canciones eran parte de la rutina. Su padre, hijo de inmigrantes italianos, canta ópera con una voz que ella todavía admira, aunque nunca quiso dedicarse profesionalmente a ello. Su hermano también heredó esa afinación. Pero fue Ale quien decidió transformar esa pasión en un proyecto personal.
Su mayor inspiración llegó de adolescente con Justin Bieber. Después vinieron Adele, Bruno Mars, Lady Gaga y Aitana, artistas que moldearon un estilo pop mucho más íntimo y emocional, lejos de las tendencias urbanas.
Aunque hoy mantiene una comunidad de cientos de miles de seguidores en redes sociales, asegura que hay una parte de su vida que protege completamente: su familia, sus amistades y su presente sentimental.
Actualmente está conociendo a alguien, pero prefiere mantener esa relación lejos de las cámaras.
En Fiebre de Canto no llega pensando en ganar. Llega buscando una presentación que, cuando termine, pueda volver a mirar y decir: “Así quería que sonara”.