Jhen Núñez

Jhendelyn Núñez no vuelve a la televisión desde la necesidad. Vuelve desde la decisión. Durante años construyó una carrera sin escándalos, sin atajos y sin exponerse más de lo necesario.

En un medio que muchas veces premia la polémica, ella eligió otro camino: el del trabajo constante y bajo perfil. Y eso, en televisión, también tiene un costo. “No quería venderle el alma al diablo”, diría después.

El Mundial de Brasil 2014 marcó un hito en su carrera, pero con el tiempo se alejó de la televisión masiva y encontró estabilidad en la animación de eventos. Un espacio donde no necesita exponerse más allá de lo que quiere mostrar.

Su relación con el baile es más profunda de lo que parece. Participó en Fiebre de Baile (2010) y en Bailando por un Sueño (2014), pero su paso dejó una sensación inconclusa. No fue su mejor versión y eso quedó dando vueltas.

Jhendelyn no vuelve para reinventarse, vuelve para terminar algo que dejó pendiente y, en una competencia donde muchos vienen a probarse, ella llega con algo distinto: la necesidad de, por primera vez, mostrarse completa y buscar su propia revancha en la pista.

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