Podrían pasar hasta cinco años en la cárcel: Los casos de los tres chilenos detenidos en Brasil por racismo

Camila Faúndez, Francisco Sepúlveda y Germán Naranjo no se conocen, pero tienen algo en común. Protagonizaron episodios discriminatorios en uno de los países con las leyes más duras contra dichas conductas.

El reciente caso del empresario chileno detenido en Brasil por insultos racistas, se suma a una lista de episodios ocurridos en los últimos años, donde otros compatriotas han protagonizado conductas discriminatorias. 

Camila Faúndez, Francisco Sepúlveda y Germán Naranjo no se conocen, pero tienen algo en común: los tres son ciudadanos chilenos detenidos en Brasil. Sus procesos judiciales siguen abiertos hasta hoy.

Estos casos registrados en diferentes fechas, terminaron con intervención policial y exposición pública en uno de los países con las leyes más duras contra la discriminación. Un acusado por injuria racial podría pasar hasta cinco años en la cárcel.

Chilenos detenidos en Brasil por actos racistas

Camila Faúndez se encontraba en Río de Janeiro cuando terminó detenida tras lanzar un insulto racista y llamar mono a un trabajador en el turístico Cristo Redentor.

La mujer pasó varios días en la cárcel a la espera de una sentencia. Según portales brasileños, la resolución estableció su libertad condicional y deberá presentarse a todas las diligencias del proceso.

Tres años después, otro chileno volvió a protagonizar un episodio similar en Brasil. Fue en febrero pasado cuando Francisco, hincha de O’Higgins, terminó detenido tras realizar gestos racistas durante un partido.

Las imágenes lo captaron imitando a un mono frente a fanáticos locales, provocando indignación inmediata y su posterior arresto. Ahora permanece en Brasil a la espera de la resolución del tribunal.

Germán Naranjo es el chileno más reciente en protagonizar ataques racistas y homofóbicos contra ciudadanos brasileños. Un video viral fue la prueba clave que utilizó la Fiscalía para solicitar su prisión preventiva.

Al igual que sus compatriotas, arriesga una pena de hasta cinco años de cárcel.