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Marcelo Leppe, director del Inach: “Antártica es demasiado importante para quedar fuera de la nueva Constitución”

El doctor en ciencias biológicas repasó la trascendencia del continente blanco para la vida sobre el planeta y alertó de los cambios acelerados que está experimentando debido al calentamiento global.

Jueves 21 de octubre de 2021 | 17:46

Por Alejandro Sepúlveda Jara

¿Sabías que alguna vez hubo dinosaurios y frondosos bosques en Antártica? Antártica es una de las últimas regiones inexploradas del planeta y, a la vez, una de las más importantes para la vida en la Tierra. Se le conoce como el corazón palpitante del planeta, porque su superficie de 13 millones de kilómetros cuadrados se amplía hasta unos 18 millones de kilómetros cuadrados en el invierno producto del congelamiento del mar que lo rodea.  

“Los fósiles de Antártica nos están contando una historia de 80 millones de años, cuando la poblaban vegetales que desde ahí se extendieron hacia el norte con especies que hasta hoy encontramos desde Cabo de Hornos hasta Santiago”, ilustra Marcelo Leppe, paleobiólogo, doctor en ciencias biológicas y director nacional del Instituto Antártico Chileno (Inach).

Antártica se separó de Sudamérica hace unos 23 millones de años formando el Paso Drake. “Así enfrió todo el planeta. Las corrientes marinas antárticas, que antes alcanzaban sectores ecuatoriales llevando agua más cálida hacia el sur, rompieron esa conexión entrando en un circuito cerrado. Por eso se congeló Antártica y, de paso, también buena parte del mundo”, explicó el científico.  

“Antártica fue durante gran parte de la historia natural un continente verde con dinosaurios, aves, mamíferos, etc. Esta condición de frío es reciente, de los últimos 20 millones de años; aunque los bosques antárticos habrían desaparecido recién hace 9 millones de años”, comentó Marcelo Leppe en #Econexión (todos los miércoles a las 19 horas) a través del Instagram de CHV Noticias (@CHVNoticias).  

Desierto de Atacama

“Antártica regula el clima del planeta, incluido, el hemisferio norte. Distribuye los nutrientes del océano. Condicionada la pesca en gran parte del mundo o, incluso, la floración de los cerezos en Japón y en China”, detalla Marcelo Leppe al enumerar sólo algunas de las influencias del continente helado.  

Para Chile es fundamental, ya que también regula nuestro clima marcando las épocas secas o lluviosas a través de la Oscilación Antártica; un potente cinturón de vientos que se fortalece y se debilita marcando nuestro tiempo.  

“Antártica generó los desiertos más secos y longevos del mundo, el de Atacama y los que están en su territorio (Dry Valleys). Estos fueron generados por la Corriente Circumpolar Antártica. Estas corrientes frías evitan la evaporación y las lluvias, eso comenzó hace unos 30 millones de años, y se consolidó hace unos 13 millones de años en lo que respecta al desierto de Atacama. Luego, hace 9 millones de años, se elevó la cordillera de Los Andes la cual evitó el ingreso de las precipitaciones desde Argentina. Así se formó el desierto cálido más árido el mundo”, comenta el paleobiólogo.

En peligro

Todos los ecosistemas antárticos están en riesgo debido al calentamiento global. De hecho, esta década ha sido la más cálida en Antártica, incluso, con el récord de temperatura máxima de 18,3 °C registrado en 2020. Una marca que se volverá a batir muchas veces.

Por lo mismo se han reducidos sus masas de hielo. El 87% de los glaciares está retrocediendo en la península antártica. Además, su cobertura helada blanca se está oscureciendo producto de la contaminación ambiental, especialmente, por el hollín que generan los grandes incendios forestales; lo que se traduce en una mayor capacidad para captar calor (retroalimentación positiva).

“Hay especies que se están moviendo como los pingüinos que se han ido hacia el sur. Pero el sur tiene un límite y eso conduce a la extensión. En los últimos 30 años ha disminuido el krill, fundamental en la cadena trófica, ya sea por la actividad pesquera o por el calentamiento. Han llegado especies invasoras y depredadoras como crustáceos (centolla, por ejemplo), y también virus y bacterias. Hemos visto pastos nuevos como el junco que está creciendo en las islas. Y claro, al subir las temperaturas hay más especies que son más tolerables a estas nuevas condiciones”, advierte el director del Inach.  

Las regiones polares son las que más se han calentado en el mundo, por lo mismo, Marcelo Leppe aboga por “decisiones de Estado que trasciendan, por ejemplo, Antártida es demasiado importante para quedar fuera de la nueva Constitución”.