Kathy Contreras
Kathy Contreras no entra a Fiebre de Baile para volver al pasado, entra para cerrarlo. Llega con una historia que no solo fue mediática, sino profundamente personal.
Durante años el público la identificó con realities, romances televisivos y una exposición intensa que parecía no darle respiro. Fue visible, comentada, encasillada y ella misma lo reconoce hoy con distancia: “Era pura farándula”.
Antes de la televisión diaria, Kathy ya había elegido el baile como proyecto de vida. Soñaba con escenarios grandes, compañías internacionales y una vida ligada al movimiento, eso hasta que la televisión se cruzó en su camino.
El conflicto con el que llega a Fiebre de Baile no es mediático, es interno. Es la tensión entre la Kathy que el público recuerda y la mujer que es hoy: Más reflexiva, más integrada, más clara en sus límites.
Vuelve al baile no para recuperar fama, sino para reconciliarse con el sueño que postergó.