El Diario de Viaje de Jorge Said: Siria, el terror sin fin


Fue la noche más larga y más tensa de mi vida. Recuerdo como si fuera hoy, como me paseaba desesperado de un lado a otro sin poder dormir, preguntándome una y otra vez, si debía entrar a Siria.

Diplomáticos y militares me había dicho con insistencia: "Jorge no entres en Siria, es el lugar más peligroso del mundo para los periodistas.

¿Qué haría si me secuestraba el sanguinario, ISIS, el Estado Islámico?

Podía imaginar la angustia e incertidumbre de mi madre, de mi hija y de mis amigos en mi lejano país. Pero sabía que iría igual, que como siempre, ignoraría todas las advertencias, porque ante todo soy reportero y hoy más que nunca, debo ir en busca de esa verdad, de esa elusiva verdad.

Según la ONU, más de 13 millones de sirios, la mitad del país, había abandonado sus casas desesperados, con lo puesto, en busca de cualquier refugio, agrandando a cifras monstruosas el desastre humanitario más grande del siglo XXI.

Si una bala vale más que un plato de arroz, de humus, de lentejas o garbanzos... ¿cuánto valen los misiles rusos que arroja el gobierno sirio y cuánto los cientos de proyectiles que disparan Estados Unidos y Europa?

Recorrer las carreteras de Siria era doblemente peligroso, en cualquier momento nos podía caer una espeluznante bomba de barril o en cualquier instante nos podíamos encontrar frente a frente con una típica Toyota doble cabina llena de milicianos del Estado Islámico...