Verónica Villarroel

La ópera nunca estuvo en sus planes. Mientras estudiaba Publicidad en Santiago, una compañera de Verónica la invitó a integrarse al coro de Santa Teresa y La Salle. Esa fue su primera experiencia formal en el canto. Allí, su voz no pasó desapercibida.

Al escucharla, los responsables del coro decidieron incorporarla de inmediato y, con el tiempo, el director Fernando Fariso al ver sus capacidades la dejó como solista, pese a no contar con formación musical previa.

En paralelo, y en medio de dificultades económicas familiares tras el infarto de su padre, Verónica la mayor de 6 hermanos buscaba distintas formas de aportar en su casa. En ese período debió dejar los estudios y comenzó a vender productos de limpieza; así debió combinar, trabajo y sus primeras aproximaciones a la música.

El Teatro Municipal: Un giro inesperado

La música siempre estuvo presente en la vida de Verónica Villarroel gracias a su madre y al ambiente artístico en el que creció junto a sus hermanos.

Sin estudios formales de canto, el director Carlos Traverso la impulsó a audicionar para montajes de zarzuela en el Teatro Cariola, donde comenzó a aprender el oficio sobre el escenario.

El punto de inflexión llegó cuando audicionó para el Teatro Municipal de Santiago. Allí conoció a la soprano italiana Renata Scotto, quien se convirtió en su mentora y la impulsó a viajar a Estados Unidos para perfeccionarse.

Con solo 22 años dejó Chile para estudiar en EE.UU., enfrentando la difícil separación de su familia y un exigente mundo artístico, experiencia que marcó el inicio de su carrera internacional.

El salto internacional: Pavarotti, Nueva York y el mundo

El punto de quiebre llegó en 1988, cuando ganó la Competencia Internacional Vocal Luciano Pavarotti, reconocimiento que impulsó su carrera internacional.

Al año siguiente ingresó al programa de jóvenes artistas del Metropolitan Opera de Nueva York, se perfeccionó durante tres años en la prestigiosa Juilliard School y en 1991 debutó en el Metropolitan con La Bohème.

Ha compartido escenario con figuras como Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, José Carreras, Andrea Bocelli y Montserrat Caballé, entre otros.

Su relación con Plácido Domingo fue clave para su carrera internacional. Mientras estudiaba en Juilliard, fue recomendada para conocer al reconocido tenor español, quien quedó impresionado con su voz. Desde entonces cantaron juntos en varias ocasiones y grabaron discos y videos de zarzuela.

Desde entonces, se ha presentado en algunos de los escenarios más importantes del mundo, como el Metropolitan Opera House de Nueva York, la Royal Opera House de Londres (Covent Garden), La Scala de Milán y el Teatro Colón de Buenos Aires.

La soprano chilena que brilló con los grandes maestros de la ópera mundial

Verónica posee una tesitura de soprano lírica, lo que le permite alcanzar un rango vocal aproximado desde el Do central hasta el Re agudo o Do sobreagudo. Esta extensión abarca unas dos octavas completas, con la agilidad necesaria para roles protagónicos.

Se ha especializado en el repertorio italiano y francés, especialmente en compositores como Puccini y Verdi. Tanto así que la llamaban “la cantante verdiana”

Entre sus roles más emblemáticos destacan Mimì (La Bohème), Cio-Cio-San (Madama Butterfly), Desdémona (Otello), Manon Lescaut, Marguerite (Fausto) y Nedda (Pagliacci).

A lo largo de su carrera compartió escenario con figuras como Plácido Domingo, Luciano Pavarotti, José Carreras, Andrea Bocelli y Montserrat Caballé.

De profesora, mentora y formadora de nuevas generaciones a directora escénica

En Chile, ha desarrollado una fuerte labor formativa. En 2011 fundó su academia de canto en Santiago. Y en 2016 creó la Fundación Verónica Villarroel, impulsado programas de apoyo a amantes de la música con dificultades económicas o físicas desde los 4 a los 90 años.

Su trabajo como profesora le ha permitido desarrollar un rol clave en la formación de nuevas voces, combinando técnica, experiencia internacional y acompañamiento artístico. Para ella su academia es un lugar de amor y de alegría, “Mis alumnos te pueden contar”.

Verónica sigue sumando logros. En 2025 debutó como directora escénica con la ópera “Madama Butterfly” de Giacomo Puccini. En el Teatro Municipal de Santiago durante la apertura de la temporada lírica. Un hito muy importante en su historia.

Viña del Mar: Ovaciones, conexión popular y televisión

Verónica se ha presentado en los escenarios más grandes de Chile, pero reconocé que el momento más emocionante de su carreta fue su presentación en el Festival de Viña del Mar 2009.

En esa ocasión Verónica interpretó fragmentos de Madama Butterfly recibiendo una gran ovación del público. Una noche más que inolvidable en su vida. Con Antorcha de Plata, Antorcha de Oro y Gaviota de Plata. La soprano chilena pudo demostrar que la ópera también puede generar una conexión profunda con las audiencias masivas.

En 2026, volvió a Viña, esta vez como presidenta del jurado, reafirmando su estatus dentro de la música y la televisión chilena.

Una figura que trasciende la ópera

Verónica ha triunfado en los escenarios más exigentes del mundo, superando procesos de selección de alto nivel y trabajando bajo estándares internacionales de excelencia.

Su experiencia como maestra y mentora le permite evaluar talento, orientar artistas y aportar una mirada sólida y fundamentada. Más que una soprano de reconocimiento mundial, es una representante de la cultura chilena cuya trayectoria entre Nueva York y Santiago le entrega una valiosa proyección internacional.