Geraldine Muñoz
23.07.2026 / 11:19 Catalina Marchant
Geraldine, una mujer que disfruta desafiarse una y otra vez. Primero fue la danza, después la televisión y ahora el canto. A sus 28 años, la bailarina y figura televisiva enfrenta uno de los mayores retos de su carrera al sumarse a Fiebre de Canto, un escenario completamente nuevo para alguien que, según ella misma reconoce, jamás ha tomado clases formales de técnica vocal.
Del baile a la televisión
El público chileno conoció a Geraldine gracias a su talento como bailarina.
Estuvo en la primera temporada de Fiebre de Baile como la bailarina de Gabriél Urzúa, quedando en segundo lugar, con quien hoy día se le especula un romance. Antes de esto estuvo en una relación de más de 5 años con el cantante Felipe Galindo, quien fue participante de Rojo.
Pero detrás de la sonrisa permanente que el público identifica con facilidad, existe una mujer profundamente exigente consigo misma. “Me gusta mucho competir conmigo misma”, asegura. Una frase que resume buena parte de su historia.
Un sueño que comenzó en la infancia
Su formación artística comenzó cuando apenas cursaba quinto básico, integrándose a la compañía de danza. Allí permaneció hasta terminar la enseñanza media, para luego perfeccionarse en la academia de Valero, proceso que finalmente la llevaría a cumplir el sueño de ingresar a la televisión. Sin embargo, el camino nunca fue sencillo.
Cuando era niña enfrentó un complejo problema en sus tendones. Incluso hubo especialistas que le aseguraron que debía abandonar el baile para evitar lesiones mayores. Lejos de resignarse, realizó un largo tratamiento de rehabilitación y decidió seguir adelante. Hoy recuerda ese episodio como uno de los momentos que más fortalecieron su carácter y que le enseñaron que muchas veces los límites existen para ser desafiados.
La música siempre estuvo en casa
Aunque muchos desconocen esta faceta, la música siempre ha estado presente en su vida. Su padre es músico y durante su infancia fue él quien despertó su interés por cantar, acompañaba a su papá a cantar con su grupo llamado Tiempo Andino, donde también estaba el hermano de su papá llevándola incluso a interpretar algunas canciones junto a su grupo cuando era pequeña. Su hermano también canta, pero un estilo más cumbiero.
Aquellas experiencias sembraron una conexión emocional con la música que nunca desapareció, aunque el baile terminara ocupando el lugar principal de su carrera.
Un escenario desconocido
“Mi mayor escenario para cantar siempre ha sido la ducha”, dice entre risas. Una confesión honesta que refleja el vértigo con el que enfrenta este nuevo proyecto.
Reconoce que nunca ha estudiado canto formalmente y que los nervios la acompañan desde el momento en que aceptó participar. Estuvo en una clase de canto para el musical de Grease Brillantina el año 2025, pero fue algo breve. Le preocupa desafinar, quedarse en blanco o que la traicionen los nervios. Sin embargo, también entiende que justamente ahí está el valor del desafío.
Su principal fortaleza, asegura, no estará necesariamente en la técnica, sino en la interpretación. Confía en esa capacidad que durante años ha desarrollado como bailarina, emocionar al público más allá de los movimientos o las notas.
En redes sociales y televisión suele mostrarse alegre, pero reconoce que existe una versión mucho más reservada, frontal y emocional que pocas personas conocen. “Soy muy expresiva; cuando algo me pasa, se me nota inmediatamente”, comenta.
Sus referentes musicales hablan mucho de la artista que quiere llegar a ser. Admira profundamente a la cantante mexicana Ana Gabriel, a quien define como una mujer poderosa y una artista completa. Además, disfruta especialmente de las baladas, los boleros y la música mexicana, estilos donde la interpretación pesa tanto como la voz.
Más allá de los resultados, Geraldine siente que ya ganó una batalla personal simplemente por haberse atrevido. Para ella, Fiebre de Canto representa la oportunidad de demostrar que el aprendizaje nunca termina y que siempre existe espacio para descubrir nuevas versiones de uno mismo.