Pregunta de seguridad los delató: Imputados por crimen de Dominic Olortigue habrían suplantado su identidad

Este sábado se desarrolla la formalización de los dos detenidos por la desaparición y presunto homicidio de la joven vendedora de cartas Pokémon. Una de las líneas investigativas apunta a una aparente suplantación de identidad a través de su celular.

Este sábado se reanudó la audiencia de control de detención y formalización de los dos imputados por la desaparición y presunto homicidio de Camila Olortigue, joven de 20 años cuyo rastro se perdió el pasado 12 de marzo.

Uno de los elementos clave que encendió las alertas en su entorno fue una aparente suplantación de identidad a través de su teléfono celular.

Según antecedentes preliminares, la madre de la joven intentó contactarla sin éxito el mismo día de su desaparición. Ante la falta de respuesta, le envió una pregunta de seguridad cuya respuesta solo conocían ambas, pero quien respondió no supo contestarla correctamente.

Imputados habrían suplantado identidad de Camila Olortigue

Ese detalle marcó el inicio de las sospechas y derivó en la denuncia por presunta desgracia. Con el paso de los días, familiares y cercanos detectaron nuevas inconsistencias en mensajes enviados desde el celular de la joven, los que no coincidían con su forma habitual de comunicarse.

De acuerdo con testimonios recogidos durante la investigación, la joven mantenía una redacción formal, no tuteaba y cuidaba el correcto uso del lenguaje. Sin embargo, los mensajes posteriores a su desaparición mostraban un estilo distinto, incluyendo explicaciones vagas sobre supuestos “problemas personales” que le impedirían asistir a actividades.

Entre ellos, un mensaje enviado a un grupo vinculado a la comunidad de cartas de Pokémon señalaba que no participaría en un evento. No obstante, dicho encuentro, supuestamente una inauguración de una tienda temática, nunca existió.

La investigación también apunta a que el día de su desaparición la joven portaba un bolso con cartas coleccionables de alto valor, avaluadas en cerca de $3 millones, lo que podría constituir un móvil del delito.

Además, un mensaje enviado por la propia Camila a una amiga, cuando se dirigía al lugar del supuesto evento, daba cuenta de su inquietud.

El Ministerio Público ha sostenido que existen antecedentes relevantes que apuntan a la intervención de terceros tras su desaparición. En esa línea, se investiga el presunto uso de su teléfono para enviar mensajes y así simular normalidad, desviando la atención de su entorno cercano.

Los imputados -un hombre y una mujer, ambos menores de 30 años- forman parte del círculo vinculado a la compraventa y colección de cartas, lo que también es materia de indagatoria para establecer el modus operandi y la motivación del presunto crimen.