La liberación de Mariana Di Girolamo: "Mi corte de pelo fue una manera de sacarme la carga asociada a sentirse mujer"

La actriz protagonista de "Ema", la nueva película de Pablo Larraín, dice haber dejado atrás la imagen de la "niña de bien, adorada, la nuera perfecta", para optar por roles que le permitieran "sacar a flote otra parte de mi propia naturaleza".

Jueves 5 de septiembre de 2019 | 00:14

Mariana Di Girolamo es la protagonista de Ema, la nueva película de Pablo Larraín, recientemente estrenada en el Festival de Venecia, donde el trabajo de la actriz fue aplaudido por la crítica , al igual que el filme.

En la octava cinta del realizar nacional, Mariana interpreta a una bailarina que busca recuperar, junto a su pareja interpretada por Gael García Bernal, a su hijo perdido.

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"Había participado antes de películas, como Constitución (2016), Aquí no ha pasado nada (2016) y No quiero ser tu hermano (2018). Sin embargo, esta es la primera vez que tengo el rol protagónico. Me gusta mucho el formato del cine y me siento muy afortunada de poder aprender de los mejores. Pablo Larraín es un artista excepcional", comentó a Galio.cl.

Pese a que Ema llegará a las salas de nuestro país el 26 de septiembre, la cinta ya ha sido comentado por la prensa especializada en el festival que se realizó en Italia, donde fue bien recibido. "Me gustaría que se abrieran puertas en el extranjero. Me interesan los desafíos", sinceró la actriz.

Adiós a la "niña de bien"

En este papel, Mariana no es la misma actriz que el público recuerda de Pituca sin Lucas y Perdona nuestros Pecados, su característico pelo largo lo dejó a tras con una máquina de afeitar para cortarlo. De la entrañable María Belén Risopatrón e intensa Maria Elsa Quiroga ya nada queda.

De hecho, dice que desde que se lo cortó, sus likes en redes sociales comenzaron a bajar y que le significaron una "avalancha de comentarios que decían cosas como: '¿Por qué te cortaste el pelo, acaso eres lesbiana?' o 'Me gusta cómo actúas, pero te ves horrible con tu nuevo corte'. Tal vez la gente ya no se identifica conmigo, porque ya no soy la misma que interpretaba a la niña de bien, adorada, la nuera perfecta, sino que opté por explorar otros roles, los cuales me permitieron también sacar a flote otra parte de mi propia naturaleza, que tiene una postura clara frente a las cosas".

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"Mi corte de pelo fue una manera de sacarme toda esa carga moral que va a asociada con el hecho de sentirse mujer y la feminidad, algo que en esta sociedad machista continua siendo castigado y que, por tanto, me ha hecho enfrentarme con miradas o comentarios incómodos que jamás había vivido", añade

Incluso, dijo que se preguntó sobre "por qué en Chile es criticado que alguien se vea más andrógino o que no se identifica ni como hombre ni como mujer, o enfrentarme al hecho de que nos podían atacar con mi novio por estar abrazados, ya que podían llegar a pensar que éramos dos hombres. Todas esas cosas me han hecho sentir una mujer más empoderada, más fuerte y, a la vez, más empática".

Fotografía: Caro Salamanca y Max Lagos

La culpa de la religión

Pese a no sentirse identificada con sus dos papeles más emblemáticos, asegura que sigue sintiéndose orgullosa de ellos, especialmente con el de María Elsa, ya que con él pudo entender cómo fue marcada por su propia educación católica, como la culpa.

"Creo que debido a que recibí una educación religiosa conservadora soy una persona muy culposa. Mi colegio era Neocatecumenal y, desde muy pequeña, me metió en la cabeza qué era lo bueno y qué era lo malo, con una visión muy castigadora y restrictiva de Jesús", comentó.

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En la misma línea, reconoció que llegó a asistir "a marchas contra la pastilla del día de después o a hacer misiones puerta a puerta", algo que ahora ya no la representa, ya que "estoy súper alejada de la Iglesia Católica actualmente, especialmente por los casos de pedofilia que han salido a la luz”.

Culpa que dice siente en diversos momentos de su vida, como "ocupar más espacio del que siento que debo ocupar o hablar de más". Y pese  a describirse como cariñosa y amable, dice que "la culpa me persigue, como si alguien me estuviera vigilando siempre".

Fotografía: Caro Salamanca y Max Lagos

"Me dijo que estaba con sobrepeso"

Consultada sobre si siente algo similar en las escenas de desnudos en su trabajo, sinceró que para nada, "siempre y cuando tenga una razón de ser para el personaje o la narración y en un clima de absoluto respeto por parte del equipo”.

"Tengo cero problemas con la desnudez, pero me da pena admitir que el cuerpo con el que entré a la televisión no me haría feliz en la actualidad", sinceró.

También agregó que "una de las razones por las que bajé de peso fue que, mientras grababa Pobre Gallo, gente de la misma producción me dijo que estaba con sobrepeso. Eso fue súper dramático para mí, que siempre me he caracterizado por tener una contextura delgada. Me obsesioné un poco con el tema y probé mil dietas, sin que ninguna funcionara".

Situación que terminó cuando "por la iniciativa personal de sentirme más sana y ligera, y sin tomar ya en cuenta lo que me decían, empecé a comer más ordenado y hacer ejercicio. Esto dio por resultado que mi cuerpo se volviera más estilizado, algo que a la gente en la calle parece gustarle y, por consecuencia, a mí".

Comentarios que de todas maneras le son problemáticos, "ya que uno no debería sentirse bien porque te dicen que estas más delgada. Pero es algo que me implantaron en la cabeza desde pequeña, como a todas las mujeres creo; que mientras más invisible es tu cuerpo, mejor".