11 razones por las que todo el mundo debería escuchar "El Mal Querer" de Rosalía

Con el segundo álbum de la artista catalana, que se presentará en Lollapalooza 2019, es fácil quedarse entrampado en los pegajosos ritmos o intentar descifrar los significados tras su propuesta. Es por eso que acá nos sumergimos en su imaginario para que no puedas sacártela de la cabeza.

Miércoles 27 de marzo de 2019 | 15:00

En uno de los mejores escenarios para pasar las tardes de Lollapalooza, el Acer Stage, este domingo 31 a las 18:45, se presentará una de las artistas hispanohablantes más llamativas de los últimos años y que desde España decidió soñar en grande para conquistar la escena musical con su jugada propuesta musical y estética: Rosalía. La catalana de 25 años ha sorprendido a medio mundo con El Mal Querer (2018), disco elogiado tanto por músicos como prensa especializada y que ha conectado con el público sin importar lenguas ni geografías. Si hasta las Kardashian disfrutaron en Instagram de Malamente, su mayor éxito, que le valió dos Grammy y en el que conviven el flamenco y los ritmos urbanos. Con su segundo trabajo tras Los Ángeles (2017), Rosalía Vila Tobella nos presenta un álbum conceptual de fácil acceso, con un sinfín de capas de profundidad y con el que propone examinar el lado más oscuro de las relaciones de pareja a través de 11 canciones por las que nos lleva por varios estilos (o palos) del flamenco, el trap y el pop, con sintetizadores, auto-tune, guitarras, piano, palmas y su voz. Mucha voz. Y es que con este LP es fácil quedarse entrampado en los pegajosos ritmos o intentar descifrar los significados tras la envolvente propuesta visual de la cantaora, productora y compositora que lleva toda su vida haciendo y estudiando música. Es por eso que acá elegimos 11 veces en que Rosalía nos dejó con la boca abierta. Lee también: Bad Bunny, Alex Anwandter y Rosalía: Esto fue lo mejor de la música este 2018

1. Flamenco y trap

Todo parte con las clásicas palmas flamencas y un piano eléctrico que hace la base en bucle y estructurando la canción como una pieza de ritmo urbano, combinando tres elementos que no se suelen conjugar a la vez. No por nada colaboró con J Balvin en la canción Brillo y con C. Tangana en Antes de Morirme, con quien eran pareja hasta fines del 2018.  Malamente (Capítulo 1: Augurio) funciona tanto como una declaración de principios de lo que será el disco, advirtiéndonos que tomará decisiones insólitas, y como un mal augurio para la protagonista del relato: “Ese cristalito roto, yo sentía cómo crujía, antes de caerse al suelo, ya sabía que se rompía”. Y todo esto en los primeros 10 segundos.

2. Una historia original

El Mal Querer es un álbum conceptual, es decir tiene una narrativa que va hilando todas las canciones para contar la historia de la relación tóxica de una mujer que se casa con un hombre que de los celos pasa la violencia física. Pesadilla de la que ella sale victoriosa. Cada canción tiene dos nombres, su título y el de un capítulo, basados libremente en Flamencauna novela occitana (región francesa que colinda con Cataluña) del siglo XIII. Lo notable es que Rosalía omite el triángulo amoroso original para contar lo que le interesa: la violencia camuflada de amor que sufre la protagonista por parte del agresor que la encierra y golpea. Una historia que, lamentablemente, sigue siendo relevante y cotidiana. Y ese es el punto, exponer que hay cosas que no han cambiado pese a que estemos en el siglo XXI.

https://www.instagram.com/p/BntissulN1_/

Lee también: El trap y el neoperreo se toman el line-up: Estos son los principales rostros de la música urbana en Lolla 2019

3. Cómplices pasivos

Como en Malamente ya se nos advirtió que la unión no pintaba bien, en Que No Salga la Luna (Cap. 2: Boda) somos invitados a la ceremonia maldita en que, con tono festivo, Rosalía hace del hombre cantando “lo quiera ella o no quiera, va a estar conmigo hasta que se muera, esclava de plata”. Complicidad macabra con los oyentes que enfatiza al dejar su voz clara y cercana, como si estuviera junto a nosotros contando lo deslumbrada que está con el anillo de compromiso, mientras que mezcla la guitarra y las palmas dejando sólo los graves, dando la sensación de que se estuvieran tocando en otra habitación.

4. Composición minimalista

En una canción que rehuye de la estructura tradicional de su naturaleza pop sostenida en la bulería flamenca, Pienso en tu mirá (Cap. 3: Celos) nos revela la siniestra verdad tras la felicidad e inocencia del matrimonio en una pieza que bien resume el resto de su trabajo de producción minimalista. El músico y youtuber español Jaime Altozano da en el clavo al destacar un detalle que hace soberbio a este tema: cómo Rosalía altera el ritmo del flamenco de forma sutil, casi imperceptible, para darle variedad y refrescar el ritmo, volviendo difícil saber cómo seguirá. “Pienso en tu mirá, tu mirá clavá, una bala en el pecho” se repite tres veces en lo que podría ser el estribillo, pero que la segunda vez que canta le recorta la última palabra, dándole también un sentido de urgencia a la sentencia, como si ni siquiera pudiera terminar de decirla.
Lee también: El fenómeno del trap: Las claves para entender el nuevo género favorito de los jóvenes

5. El golpe experimental

Los celos sólo eran la punta del iceberg. En De aquí no sales (Cap. 4: Disputa) derechamente “presenciamos” la que quizás es la primera golpiza y amenaza: “Conmigo no te equivoques, con el revés de la mano, yo te lo dejo bien claro”, canta en el papel del hombre, el que se hace la víctima asegurando que le duele más a él. Para reforzar esto, introduce en el piano, vía sampler, sonidos de motores, sirenas y frenos de autos, haciendo explícita la atmósfera fría de violencia y reyerta, como si estos mismos sonidos fueran los golpes sobre el cuerpo de la mujer.

6. "Vozcentrista"

En el mismo tema, uno de los más cortos y experimentales del álbum, al final aparece el auto-tune, quebrando la voz natural de Rosalía como si fueran lamentos susurrados, pero que terminan con entereza, negándose a darse por vencida. Aunque no es el único uso que le da a su voz procesada. En Nana (Cap. 9: Concepción), como dice el mismo Altozano, acompaña su voz con un coro de su propia voz para llevarla a la máxima expresión que permite la tecnología para cantar “cae la lluvia triste, para mirarte detrás cada gota, te mira un ángel”. Y es que el álbum, como define la propia cantante en un video donde explica parte de su proceso creativo, es "vozcentrista".
Lee también: Guía para sobrevivir en el Lollapalooza Chile 2019 y no morir antes del domingo

7. La melodía de Timberlake

Si ya la escuchaste, probablemente algo de Bagdad (Cap. 7: Liturgia) te parece conocido y es que es así. Rosalía usa como base la melodía de Cry Me A River de Justin Timberlake, pero la termina haciendo propia. Mención aparte para el atuendo rojo y la peluca rubia que usa en el video, que imita el look de Britney Spears en Oops!... I Did It Again, ex pareja de Justin. Al comienzo la melodía aparece pura en su forma tradicional, pero ella va modificando la escala y metiendo armonías desgarradoras que subrayan que emocionalmente ha tocado fondo: “Y se va a quemar si sigue ahí, las llamas van al cielo a morir, ya no hay nadie más por ahí”.

8. El imaginario de Rosalía

Cada canción del disco está representada por una animación en YouTube y un dibujo en el álbum físico que acompañan a la historia y componen un verdadero imaginario simbólico creado para la narrativa. Algunas de las imágenes son homenajes a cuadros de mujeres pintados por el español Francisco de Goya (siglo XVIII) realizados por Filip Custic, uno de los artistas que trabajaron en el proyecto, el que hace de las figuras geométricas protagonistas para representar tanto “el florecer artístico de Rosalía” como el capítulo de la historia.

https://www.instagram.com/p/BjZw8etgF3k/

Lee también: Lollapalooza presentará el primer escenario energizado 100% con paneles solares

9. De la masculinidad y violencia a Goya

Cada uno de los videoclips de Rosalía tienen su propio universo sobre la masculinidad, la violencia y el rol de la mujer, como los polígonos industriales de su natal San Esteban de Sasroviras en Malamente y los camiones de carga como toros salvajes en Pienso en tu Mirá, ambos dirigidos soberbiamente por la productora Canada. Pero también los hay más íntimos, como Di Mi Nombre (Cap. 8: Éxtasis), en el que nuevamente se inspira en Goya, específicamente en La Maja Vestida, y crea un estilizado video que sigue el ritmo de la cadencia andaluza y pasa por pasajes de seductores planos secuencia a la furia de un vertiginoso montaje final sobre la cama.

10. Date cuenta, amiga

“Me han dicho que no hay salida por esta calle que voy”, canta en Maldición (Cap. 10: Cordura), donde se da cuenta que es hora de que la tortura acabe y se insinúa mediante el uso notable de sonidos de espadas que se termina defendiendo, quizás de una de las tantas golpizas. Y para hacerlo aún más gráfico, todo lo remata con “he dejado un reguero de sangre por el suelo”, pero sin aclarar si es la que ella ha perdido en el camino o la de él, al tiempo que su voz se impone y quiebra el angustiante loop de piano que termina desapareciendo.

11. La sentencia

Rosalía actualiza la historia de la Flamenca con perspectiva de género para hablar de la violencia hacia la mujer, la que cada año se cobra más y más muertes en España, Chile y el resto del mundo. Y pese a lo crudo y descorazonador del lienzo que pinta en El Mal Querer, su conclusión es esperanzadora. En A Ningún Hombre (Cap. 11: Poder) su cante es la fuerza y resiliencia de la protagonista que se abrió paso para salir del infierno. Sólo con su voz y un vocoder (un analizador y sintetizador de voz) deja claro en forma y en fondo, en música y letra, que nunca volverá a pasar por lo mismo: “A ningún hombre consiento que dicte mi sentencia”.
Lee también: Así será el regreso de Arctic Monkeys a Chile