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    Por Ernesto Carmona | Periodista, autor de "Los dueños de Chile" y "Yo Piñera" | 24/05/2017 | 12:31

    ¿Salvaría a Chile el Piñera 2.0?

    Mientras partidos tradicionales y políticos profesionales de diverso pelaje chapotean sin futuro aparente en el desbordado pantano de la corrupción, la derecha y un sector del empresariado lanzaron al reducido mercado político formal el nuevo producto Piñera 2.0, un mesías chilensis supuestamente independiente y equidistante de las formaciones de derecha que lo proclamaron con gran entusiasmo.

    Mientras tanto la corrupción en Chile lo devora todo, incluido Piñera, también hunde a grandes empresarios y políticos que antes parecían respetables (caso Penta, grupo Angelini, SQM, o el yerno de Pinochet), entre otros delitos por financiamiento ilegal de las campañas que aparecían como "gastos legítimos" para defraudar al Fisco.

    En otros tiempos, los supuestos "salvadores" fueron los militares, pero han robado tanto y tan descaradamente, en particular los fondos de la ley reservada del cobre, que ya no asustan a nadie. Hay generales y otros altos oficiales procesados por ladrones y coimeros en el caso Milicogate, cuya investigación en desarrollo por el Ministerio Público contabiliza hasta ahora 8,5 millones de dólares. Carabineros, creado para resguardar el "orden público", apareció con una máquina montada por altos oficiales para que 300 involucrados robaran 38 millones de dólares al Estado.

    El sector privado también depreda en grande. Dos millones de personas desfilaron en todo el país para exigir el fin del sistema privado de pensiones (AFP), que usa los fondos de los trabajadores para hacer negocios y termina pagando jubilaciones donde las mejores sólo llegan al 30% del salario. Este robo legal financia el "exitoso modelo chileno", por eso nadie quiere cambiarlo, y su acumulación supera 150.000 millones de dólares gracias al 10% de los salarios extraídos para su jubilación a todos los trabajadores activos.

    Quizás lo más paradójico de todo este lodazal de corrupción es que un ex yerno de Pinochet –Julio César Ponce Lerou– que con el apoyo del suegro dictador se apropió de la rentable Sociedad Química de Chile, perteneciente al Estado (SQM), aparece ahora como mecenas financista de partidos y políticos de todos los colores, incluida la gobernante Nueva Mayoría, que se hace llamar "la izquierda". La Fiscalía investiga cómo Ponce Lerou financió al equipo organizador del regreso al poder de Bachelet.

    A despecho de las abundantes "canalladas miserables", pareciera que Piñera sí sabe "trabajar". La pregunta es si podrá frenar pacíficamente la sed de cambios que anima a las grandes mayorías que perdieron todo bajo la dictadura cívico militar de sus actuales aliados políticos y también bajo los 27 años de administración del legado neoliberal pinochetista ejercido por la seudo "izquierda" Concertacion-Nueva Mayoría.

     

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