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    Por Ángel Arellano Hernández | Licenciado en Filosofía y Religión | 22/05/2017 | 21:38

    Crisis política, oportunidad para renovarla

    Cada día surgen nuevos escándalos dentro de la política de nuestro país. Escándalos en que se mezclan poder, política y dinero. Nos vamos dando cuenta que el sistema está enfermo. Toda la estructura, que en principio debería ir en servicio de las personas, se ha ido convirtiendo en un interés personal. Se ha endiosado dentro de la política el capital, el lucro, y esto ha llevado a algunos a que la corrupción sea una forma de vida, y no se ha puesto en medio de las decisiones a las personas.

    Esta crisis no es culpa de los ciudadanos, pero se nos ha herido de muerte, hoy nos sentimos estafados, burlados, pero no anulados, no podemos bajar los brazos, todos debemos levantar los brazos para lograr todos juntos los grandes cambios que Chile necesita

    En los grandes cambios que soñamos, nos tenemos que comprometer todos. Los cambios no van a venir de los que nos metieron en esta situación, sino de aquellos que quieren servir al país y no ser servido. Es momento de asumir esta crisis de una forma corresponsable, todos podemos hacer algo, para nuestra patria sea mejor, especialmente tenemos la oportunidad en nuestras manos, cuando ejercemos como ciudadanos, en el momento de votar. Debemos ser un país que sea capaz de colocar el bien de las personas al centro, de sentirnos todos llamados a la lucha.

    En este último tiempo han caído en picada políticos, porque han tenido las manos manchadas con un dinero sucio y con negocios oscuros. Gentes que han tenido una doble moral, queriendo servir a su pueblo, pero en la oscuridad trabajando por sus propios intereses.

    La política es demasiado importante para dejarla solo en manos de los políticos, los políticos al fin y al cabo son ciudadanos a los que tenemos que pedirles y exigirles que sirvan sin esperar ser servidos "La política es el arte de servir a la ciudadanía". Pero debemos ejercer un control de esto también. Seamos implacables con aquellos que nos están matando la esperanza.

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