China: La Revolución de los Paraguas

Una cultura milenaria cuya sensación de prosperidad contrasta con la censura, represión y pobreza; y donde miles de jóvenes han iniciado la rebelión más moderna del mundo.

Joshua Wong, el líder de la desobediencia civil

En un ambiente caldeado, entre las manifestaciones y el temor de un desalojo violento, vago entre medio de las carpas y de la arquitectura moderna y sofisticada, tratando de identificar a alguno de los líderes del movimiento.

Rápidamente, me encuentro con el personaje más famoso de las protestas, el estudiante Joshua Wong, quien pese a su juventud ya es un veterano activista. En 2012, lideró una campaña de desobediencia civil en la que 100 mil ciudadanos toman las calles e impiden que las autoridades introduzcan en las aulas un programa de estudios diseñado para exaltar las virtudes del partido comunista chino.

Wong fue nombrado el personaje del año por la revista Time y me lo encuentro en todos lados, infatigable, haciendo caso omiso de las amenazas de prisión y amedrentamiento de sus rivales políticos.

Yo recorro esas nostalgias de los movimientos revolucionarios, con cierta reflexión, con esa duda permanente. Han sido tantas las decepciones. El poder siempre se ha acomodado, ha tentado a los líderes con puestos gubernamentales, con ventajas educacionales y al final, donde el dinero y la corrupción no han funcionado, la represión y la fuerza sí han acabado con los sueños más idealistas.

Hoy, nadie puede prever que será de Hong Kong y sus idealistas estudiantes.

Esa noche fresca, me dormí pensando en que estos jóvenes lo último que pierden son sus esperanzas.  Que quizás, al final de estas largas luchas, saldrá un futuro mejor, más digno, más justo...

JORGE SAID

Joshua Wong, el líder de la desobediencia civil