El Diario de Viaje de Jorge Said: Las Batallas del Sahara


Recorro más de 10 diez mil kilómetros, atravieso marruecos y el desierto más grande del mundo, el Sahara, y testimonio en Túnez la rebelión de la Primavera Árabe, que cambió la historia del norte de África para siempre, dejándonos hoy un futuro incierto y lleno de interrogantes para el mundo árabe del siglo XXI.

Decenas de grupos paramilitares, organizaciones extremistas y el temido DAESH o Estado Islámico continúan azotando el desierto del Sahara.

Me adentro en las fauces del régimen de unos de los líderes más totalitarios y corruptos de la historia reciente: Muamar Kadafi, y como en una película de terror, vivo el cotidiano de Libia, uno de los países más armados y caóticos del planeta.

Recorro más de 10 diez mil kilómetros, atravieso marruecos y el desierto más grande del mundo, el Sahara, y testimonio en Túnez la rebelión de la Primavera Árabe, que cambió la historia del norte de África para siempre, dejándonos hoy un futuro incierto y lleno de interrogantes para el mundo árabe del siglo XXI.

Parto en este largo viaje para explorar los misterios de los bereberes y los tuareg, de las arenas movedizas, de las tormentas de arena, de las legendarias caravanas, de los camellos, simpáticos, curiosos y porfiados. Llegaron de Asia y se adaptaron perfectamente a estos desiertos desolados casi sin agua... Pueden vivir hasta los 50 años y mantener largas carreras a 40 kilometros. Pueden beber 200 litros de agua de una vez y luego no consumir una gota por 2 semanas. Perfectos para las caravanas.

Un lugar perfecto para soñar en medio de la noche, pero también un lugar perfecto para los temibles grupos yihadistas, que pueden operar en secreto guiados por las estrellas y atacar a destajo a los gobiernos del norte de África, en Marruecos, en Túnez, en Argelia, en Libia, en Egipto y en el Sinai y contribuir aún más a ésta locura que está viviendo hoy el mundo árabe, alentado por las desastrosas políticas de la OTAN y de occidente. Pero déjenme contarles cómo llegué a la esquizofrenia total, a la angustia y el terror del cotidiano en el país más armado del mundo, el país gobernado por 40 años por el estrafalario y cruel coronel Kadafi. Hacia allá, hacia Trípoli, la capital de Libia me dirijo.