Dormir en medio de la naturaleza


La romántica imagen de dormir en medio de la naturaleza se fue transformando en una obligada pesadilla, pero la buena voluntad del equipo me animaba.

La rutina de un viaje tan largo se me hace pesada. Todos los días tengo que armar mi carpa, buscar donde cargar los equipos, bañarme y comer para que en unas horas más, volver a desarmar la carpa, limpiarla de insectos o arena, guardarla, tomar desayuno, lavar todo prolijamente, y no olvidar jamás las tabletas para la malaria, un tratamiento caro y largo que comenzaba antes del viaje y terminaba dos semanas después.

La romántica imagen de dormir en medio de la naturaleza poco a poco se fue transformando en una obligada pesadilla, pero la buena voluntad del equipo me animaba. Generosamente se adaptaron sin protestar a las exigencias de las imágenes. Y es que conseguir una buena toma retrasaba obligatoriamente la travesía.